MP25M: un actor político que, nodo a nodo, crece desde abajo

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El Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) busca dejar atrás el tradicional rol de las entidades empresarias como representantes sectoriales para convertirse en un actor político con presencia territorial. Con producción, trabajo y soberanía como ejes, el espacio articula a pymes, cooperativas, empresarios, profesionales y organizaciones sindicales y avanza en la construcción de una agenda propia frente al modelo económico del Gobierno de Javier Milei.

El Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) avanza en una construcción política que pretende modificar el lugar tradicional que ocuparon las organizaciones empresarias en la Argentina. En lugar de limitarse a reclamar ante los gobiernos por cuestiones impositivas, créditos, tarifas o medidas de protección para determinados sectores, el espacio plantea la necesidad de construir una representación política propia desde los territorios productivos. Su apuesta consiste en transformar a empresarios pymes, cooperativistas, profesionales y trabajadores organizados en protagonistas de una discusión más amplia sobre el modelo de país.

El movimiento organiza su identidad alrededor de tres conceptos: producción, trabajo y soberanía. La combinación de estos ejes constituye la base de su discurso y de sus propuestas. Desde el MP25M sostienen que la producción no puede pensarse separada del empleo y que el desarrollo económico requiere, además, preservar las capacidades nacionales. En esa mirada aparecen cuestionamientos a la apertura indiscriminada de las importaciones, la pérdida de mercado interno, la desindustrialización y el debilitamiento de las políticas de ciencia y tecnología.

Uno de los aspectos que diferencia al MP25M de una cámara empresaria tradicional es justamente su voluntad de intervenir en la discusión política. El espacio no busca solamente negociar con quienes ocupan el poder, sino participar de la construcción de una agenda que defina las prioridades económicas y sociales del país. Esa definición lo llevó a profundizar el vínculo con organizaciones sindicales y movimientos vinculados al mundo del trabajo, bajo la idea de que empresarios pymes y trabajadores pueden compartir intereses frente a un modelo que, según cuestionan, privilegia la concentración económica y financiera.

La construcción territorial es otro de los pilares de la estrategia. El MP25M se organiza mediante nodos y grupos de trabajo que buscan extender su presencia desde la provincia de Buenos Aires hacia diferentes regiones del país. La lógica consiste en construir de abajo hacia arriba, articulando las particularidades productivas de cada territorio con una agenda nacional. En ese camino se desarrollaron encuentros regionales en lugares como Luján y Rosario, mientras que la región capital bonaerense fue escenario de un Congreso de Producción, Trabajo y Soberanía destinado a reunir a pymes, agropymes, cooperativas, profesionales, trabajadores y organizaciones sociales.

La articulación con el movimiento sindical aparece como una pieza central de esta estrategia. El MP25M considera que no puede hablarse de producción sin incorporar al trabajo y, por eso, viene profundizando sus vínculos con organizaciones de la CGT y las dos CTA. Esa relación busca construir una agenda común en torno a la defensa del mercado interno, el empleo, la producción nacional y la soberanía. Se trata de una apuesta que, al mismo tiempo, presenta un desafío: compatibilizar intereses que pueden ser diferentes en determinados momentos, pero que el movimiento considera convergentes frente al rumbo económico actual.

En ese marco, el MP25M también elevó el tono de sus críticas al Gobierno nacional. En una declaración difundida durante el Día del Empresario Nacional, el espacio cuestionó las políticas de Javier Milei y sostuvo que están afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas y al sector cooperativo. El planteo apunta a la caída del mercado interno, la desindustrialización y la falta de políticas de desarrollo científico y tecnológico. La característica distintiva es que el reclamo no aparece formulado únicamente desde una perspectiva empresarial, sino como parte de una discusión sobre el modelo productivo y el proyecto de país.

La expansión del movimiento también plantea interrogantes sobre su futuro político. Su cercanía con sectores del peronismo y con distintos gobiernos municipales bonaerenses puede facilitar la construcción territorial, pero al mismo tiempo representa el riesgo de que sea identificado exclusivamente como un espacio vinculado a una determinada estructura partidaria. El desafío que enfrenta el MP25M es demostrar que puede consolidar una identidad propia y trasladar su modelo de organización a provincias donde todavía no cuenta con el mismo nivel de desarrollo territorial.

En definitiva, el Movimiento Productivo 25 de Mayo intenta instalar una discusión que exceda los reclamos sectoriales y vuelva a colocar a la producción, el empleo y la soberanía en el centro de la agenda política. Su crecimiento se apoya en una construcción territorial que busca sumar nodos, organizaciones y actores diversos y convertirlos en una red con capacidad de intervención pública. La gran incógnita será si esta experiencia logra transformarse en una representación política de alcance nacional o si quedará circunscripta a una articulación principalmente bonaerense. Por ahora, el MP25M avanza con una consigna clara: construir poder desde los territorios productivos y disputar la agenda desde abajo.

Con ayuda de Motor Económico

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