El Gobierno argentino endureció su posición frente al Mercosur y advirtió que podría avanzar de manera unilateral en la apertura comercial si el bloque regional no acelera las negociaciones con otros mercados. Las declaraciones del secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Pablo Quirno, volvieron a poner en evidencia las tensiones entre la estrategia de libre comercio de Javier Milei y las reglas que actualmente rigen dentro del bloque sudamericano.
El canciller Pablo Quirno formuló la advertencia durante su participación en el Council of the Americas, donde sostuvo que la Argentina buscará ampliar sus vínculos comerciales y sumar nuevos socios internacionales. Según explicó, la prioridad es avanzar junto al Mercosur, pero dejó claro que el Gobierno nacional no está dispuesto a esperar indefinidamente si el resto de los integrantes del bloque no comparte el ritmo de apertura que pretende imponer la administración de Javier Milei.
“Necesitamos más socios, queremos hacerlo con el Mercosur, ahora, si el bloque no acompaña la velocidad que necesitamos, avanzaremos bilateralmente”, afirmó Quirno. La frase representa una nueva señal de presión sobre el bloque regional y profundiza la postura que el Gobierno argentino viene sosteniendo desde el inicio de su gestión: flexibilizar las reglas comerciales y permitir una mayor autonomía para negociar acuerdos con otros países o regiones.
El canciller insistió en que la Argentina no puede perder tiempo en un contexto internacional marcado por la competencia por nuevos mercados, inversiones y acuerdos comerciales. Desde la visión oficial, la integración regional no debería convertirse en una limitación para la estrategia de apertura económica, sino en una plataforma para ampliar las relaciones internacionales. Sin embargo, la advertencia de avanzar de manera bilateral plantea un desafío directo a la dinámica tradicional de negociación conjunta que caracteriza al Mercosur.
Durante su discurso, Quirno también aprovechó para cuestionar al kirchnerismo y recordar la histórica oposición al Área de Libre Comercio de las Américas, el ALCA, durante la Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata en 2005. El funcionario contrastó aquella posición con la política exterior actual y reivindicó el giro impulsado por el gobierno de Milei hacia una mayor apertura y la búsqueda de acuerdos con Estados Unidos y otros mercados internacionales.
La posición expuesta por el canciller se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno nacional, que busca presentar la política comercial como una extensión de las reformas económicas internas. Quirno sostuvo que el equilibrio fiscal, la estabilidad y la desregulación permitieron mejorar las condiciones para atraer inversiones y ampliar la capacidad exportadora del país. Desde esa perspectiva, la Cancillería tendría la tarea de trasladar esos cambios al plano internacional y convertirlos en nuevas oportunidades comerciales.
El Mercosur aparece así frente a una nueva tensión política. Argentina plantea que desea mantener la negociación dentro del bloque, pero al mismo tiempo establece un límite: si los socios regionales no acompañan la velocidad que pretende el Gobierno de Milei, Buenos Aires buscará caminos alternativos. La advertencia podría generar nuevas discusiones con Brasil, Paraguay, Uruguay y los demás integrantes sobre el alcance de la flexibilización comercial y la posibilidad de que cada país negocie acuerdos por su cuenta.
La estrategia también busca fortalecer la inserción internacional de la Argentina mediante nuevos acuerdos comerciales. Quirno aseguró durante su exposición que el Gobierno pretende ampliar significativamente el alcance de los mercados con los que el país mantiene acuerdos, como parte de una política destinada a reducir las barreras comerciales y aumentar la integración con la economía mundial. El desafío, sin embargo, será compatibilizar esa ambición con las reglas y compromisos asumidos dentro del Mercosur.
La advertencia del canciller deja, de esta manera, un mensaje político claro para los socios regionales: el Gobierno de Milei pretende que el Mercosur acompañe su programa de apertura, pero no descarta avanzar por fuera de los consensos del bloque si considera que las negociaciones son demasiado lentas. La definición anticipa nuevas tensiones en la política exterior argentina y vuelve a abrir el debate sobre el futuro del Mercosur, su capacidad para negociar de manera conjunta y el margen que tendrán sus integrantes para impulsar acuerdos comerciales de forma individual.
Fuente: Política Argentina



