Pese a la conciliación obligatoria, Granja Tres Arroyos no reabrió sus puertas

Granja Tres Arroyos
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La planta de Granja Tres Arroyos continuó cerrada pese a que se había dictado la conciliación obligatoria para intentar destrabar el conflicto. La situación generó preocupación entre los trabajadores, que reclaman certezas sobre la continuidad laboral y el futuro de la actividad.

La Secretaría de Trabajo de Entre Ríos había dispuesto la conciliación obligatoria mediante la Resolución Nº 363/2026, con una vigencia de 15 días hábiles, y ordenó retrotraer la situación previa a los despidos comunicados desde el 7 de agosto. La medida incluía la reincorporación inmediata de los trabajadores alcanzados y el retorno a las tareas normales mientras durara la instancia de negociación.

Sin embargo, en el primer día posterior a la resolución, los trabajadores denunciaron que no pudieron ingresar a la planta. Eduardo Ramírez, despedido en mayo, relató que se presentaron para cumplir con la conciliación, pero que las puertas continuaron cerradas y no pudieron dialogar con autoridades de la empresa.

El conflicto se produce en medio de una crisis que mantiene paralizada la actividad de la planta desde el 26 de mayo y que afecta a cientos de familias. La provincia informó que viene implementando medidas de asistencia para los trabajadores, mientras la situación laboral y económica continúa agravándose.

La conciliación obligatoria tenía como objetivo abrir una instancia institucional para evitar una mayor profundización del conflicto. La Secretaría de Trabajo fijó una audiencia entre las partes para el jueves 20 de agosto, a las 12, en Paraná, donde representantes de la empresa y de los trabajadores deberán intentar acercar posiciones.

Desde el sector de los trabajadores anticiparon que llevarán sus reclamos a esa audiencia y que analizarán junto al gremio nuevas medidas para visibilizar la situación. Entre las alternativas mencionadas aparecen posibles acciones de protesta y cortes de ruta, ante la falta de ingresos que atraviesan numerosas familias vinculadas a la actividad avícola.

La situación social se volvió uno de los aspectos más sensibles del conflicto. Según el testimonio recogido por InfoGremiales, muchos trabajadores llevan meses sin percibir ingresos regulares y dependen de ayuda alimentaria, subsidios y del acompañamiento familiar para afrontar gastos básicos. La asistencia provincial alcanzó a parte de los afectados, aunque los trabajadores reclaman una respuesta más rápida y amplia frente a la magnitud de la crisis.

El conflicto de Granja Tres Arroyos se inscribe además en un escenario financiero complejo para la compañía. Durante los últimos meses, la empresa enfrentó una fuerte reducción de actividad, dificultades para cumplir con pagos y distintos reclamos judiciales, mientras miles de puestos de trabajo en sus diferentes plantas permanecen bajo un clima de incertidumbre.

La falta de reapertura pese a la conciliación obligatoria agrega ahora un nuevo elemento de tensión. Mientras los trabajadores reclaman poder volver a sus puestos y recuperar sus ingresos, la audiencia convocada para el 20 de agosto aparece como una instancia clave para determinar si el conflicto puede encaminarse hacia una solución o si, por el contrario, se profundizarán las protestas y la crisis laboral en torno a una de las principales empresas avícolas del país.

Fuente: Infogremiales

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