La investigación por las muertes vinculadas al fentanilo contaminado sumó un nuevo elemento técnico: una falla que habría durado apenas cinco segundos en una manguera del proceso de producción podría haber sido el punto de ingreso de bacterias al medicamento. La hipótesis busca explicar cómo se habría producido la contaminación que derivó en uno de los casos sanitarios más graves de los últimos años en Argentina.
La hipótesis que analiza la Justicia apunta a una desconexión accidental de una manguera de apenas tres milímetros de diámetro en la planta de producción del laboratorio Ramallo. El episodio habría ocurrido en uno de los sectores más sensibles del proceso, donde el fentanilo en polvo era mezclado con agua esterilizada antes de su traslado al área de llenado de las ampollas. Según los peritajes incorporados a la causa, el contacto del sistema con el aire durante esos segundos pudo haber comprometido la esterilidad exigida para la elaboración de medicamentos inyectables.
La investigación sostiene que, ante una falla de estas características, los protocolos de Buenas Prácticas de Fabricación exigen detener el procedimiento, evaluar el incidente, limpiar el área y descartar el producto potencialmente afectado. Sin embargo, la principal sospecha es que la producción habría continuado después de reconectar el conducto y que posteriormente se habrían completado otros lotes que terminaron siendo distribuidos.
Uno de los elementos que reforzó esta línea de investigación fueron los mensajes encontrados en teléfonos celulares secuestrados durante la causa. Según la información difundida, en conversaciones entre trabajadores vinculados al control de calidad aparecieron referencias al episodio de la manguera y a problemas de contaminación detectados posteriormente. Esos intercambios forman parte de las pruebas que ahora son analizadas por la Justicia para reconstruir qué ocurrió dentro de la planta y determinar quiénes conocían las irregularidades.
La gravedad del caso radica en que se trata de fentanilo de uso hospitalario, un medicamento utilizado en pacientes que requieren tratamientos y procedimientos médicos complejos. La posible contaminación de los lotes habría permitido el ingreso de bacterias al circuito de producción y posteriormente a las ampollas distribuidas en distintos centros de salud del país. La investigación busca establecer la relación entre esos medicamentos y las consecuencias sufridas por los pacientes que los recibieron.
Según los datos difundidos en el marco de la investigación que recoge La Nueva Mañana, el caso contabilizaba 90 personas fallecidas y otras 44 afectadas en su salud. La causa continúa en trámite y la determinación de responsabilidades permanece bajo análisis judicial, por lo que estos números y las hipótesis sobre el origen de la contaminación forman parte de una investigación todavía en curso.
El episodio bajo investigación también vuelve a poner el foco sobre los mecanismos de control dentro de la industria farmacéutica. La producción de medicamentos inyectables requiere condiciones estrictas de esterilidad porque cualquier alteración en el proceso puede comprometer la seguridad del producto. Por eso, una falla aparentemente mínima, como la desconexión temporal de un conducto, puede tener consecuencias graves si no se activan los protocolos previstos.
La Justicia deberá determinar ahora si aquella desconexión fue efectivamente el origen de la contaminación, si existieron fallas posteriores en los controles y si quienes participaron del proceso conocían el riesgo antes de que los lotes fueran distribuidos. También continúa bajo análisis la actuación de las áreas responsables del control de calidad y de los organismos que debían supervisar la producción y comercialización de los medicamentos.
Una falla de menos de cinco segundos podría haberse convertido así en el punto de partida de una tragedia sanitaria de enorme magnitud. La investigación judicial busca establecer si el incidente técnico fue seguido por decisiones que agravaron sus consecuencias y permitieron que medicamentos potencialmente contaminados llegaran al sistema de salud. El avance de los peritajes y el análisis de las comunicaciones internas será clave para determinar las responsabilidades en un caso que mantiene bajo la lupa a la cadena de producción y control del fentanilo.
Con ayuda de La Nueva Mañana



