Condenan a un exobispo católico en Australia por abusos sexuales contra jóvenes indígenas

obispo catolico
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Un exobispo católico fue condenado en Australia por delitos sexuales cometidos contra jóvenes indígenas, en un caso que vuelve a poner en el centro del debate los abusos dentro de instituciones religiosas y la responsabilidad de sus autoridades. La sentencia representa un nuevo capítulo en la larga serie de investigaciones judiciales sobre violencia y abusos contra menores y personas vulnerables vinculadas con instituciones de la Iglesia.

El condenado es Christopher Alan Saunders, de 76 años, quien fue obispo de Broome, en Australia Occidental. Un jurado del Tribunal de Distrito de Australia Occidental lo declaró culpable de 13 de los 19 cargos que llegaron a juicio, relacionados con abusos cometidos contra dos jóvenes indígenas entre 2008 y 2019. Entre las condenas figura un cargo por penetración sexual sin consentimiento y doce por agresiones sexuales. También fue absuelto de otros seis cargos.

Durante el proceso judicial, la Fiscalía sostuvo que Saunders organizaba reuniones en propiedades pertenecientes a la Iglesia, donde ofrecía alcohol, cigarrillos y comida a jóvenes indígenas. Según la acusación, esos encuentros le permitían acercarse a las víctimas y cometer los abusos. El fiscal Adam Ebell planteó ante el tribunal que el entonces obispo tenía un interés sexual en jóvenes indígenas y actuaba cuando encontraba la oportunidad.

Los hechos ocurrieron mientras Saunders ocupaba una de las posiciones más importantes de la Iglesia Católica australiana. Había sido obispo de Broome desde 1996 y permaneció en ese cargo durante 25 años, hasta que las denuncias de conducta sexual comenzaron a hacerse públicas y derivaron en investigaciones civiles y eclesiásticas.

La causa judicial expuso además el fuerte vínculo que el religioso mantenía con comunidades indígenas de la región de Kimberley, una extensa zona del noroeste australiano donde la Iglesia tiene una importante presencia histórica. La Fiscalía sostuvo que esa posición de poder y confianza fue un elemento central en la relación que Saunders estableció con los jóvenes involucrados en el caso.

Saunders había dejado sus funciones en 2020, cuando las acusaciones comenzaron a tomar estado público. Posteriormente, el papa Francisco aceptó formalmente su renuncia. Las investigaciones continuaron y, en 2024, la Policía de Australia Occidental avanzó con cargos penales que finalmente derivaron en el juicio y en el reciente veredicto de culpabilidad.

Tras conocerse la decisión del jurado, el exobispo quedó bajo custodia y no solicitó la libertad bajo fianza. La sentencia definitiva será dictada en septiembre, cuando el tribunal deberá determinar la pena que deberá cumplir por los delitos por los que fue condenado.

El caso vuelve a sacudir a la Iglesia Católica en Australia, un país que durante los últimos años atravesó numerosas investigaciones y procesos judiciales relacionados con abusos sexuales cometidos dentro de instituciones religiosas. La condena de Saunders adquiere una relevancia particular debido a su alto rango dentro de la estructura eclesiástica y a los años durante los cuales ejerció como una de las principales autoridades católicas del país.

De esta manera, la condena contra Christopher Alan Saunders representa un nuevo y grave episodio dentro de la crisis provocada por los abusos sexuales en instituciones religiosas. El fallo judicial establece responsabilidades penales por hechos cometidos durante más de una década y vuelve a colocar en el centro del debate la protección de las personas vulnerables, la responsabilidad institucional y la necesidad de garantizar que las denuncias de abuso sean investigadas por la Justicia. La próxima audiencia, prevista para septiembre, definirá la pena para el exobispo.

Con ayuda de La Nueva Mañana

Scroll al inicio