Una partida de más de 13 toneladas de carne vacuna argentina fue retirada del mercado estadounidense, lo que generó preocupación y versiones sobre un posible problema sanitario. Sin embargo, la Cancillería argentina salió a aclarar que la medida no estuvo vinculada con contaminación ni con un riesgo para la salud, sino con un inconveniente relacionado con la documentación y el procedimiento de ingreso del producto al país norteamericano.
El episodio se originó cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, a través de sus organismos de control, informó el retiro obligatorio de 13,4 toneladas de carne vacuna argentina. La medida generó repercusión por tratarse de mercadería exportada desde Argentina hacia uno de los mercados internacionales más importantes para el sector cárnico. Sin embargo, la información oficial argentina descartó que el retiro estuviera relacionado con la calidad sanitaria de la carne.
Según explicó el canciller Pablo Quirno, el problema se produjo porque la mercadería fue distribuida comercialmente antes de completar la reinspección obligatoria de importación exigida por las autoridades estadounidenses. Es decir, el inconveniente se registró dentro del proceso administrativo de ingreso y distribución del producto en Estados Unidos y no por una falla detectada en la producción o exportación argentina.
La aclaración oficial fue contundente: no se trató de un problema de inocuidad, contaminación o calidad del producto. Desde el Gobierno argentino señalaron que el retiro respondió a un incumplimiento administrativo por parte de la empresa importadora, que permitió la distribución comercial antes de que finalizara el procedimiento obligatorio de reinspección.
La firma importadora involucrada reconoció, según la información difundida por las autoridades argentinas, que se trató de un error administrativo ocurrido en territorio estadounidense. La empresa emitió una comunicación para aclarar las circunstancias del incidente y dejó establecido que la situación no tenía relación con el establecimiento exportador argentino ni con el sistema sanitario del país.
De acuerdo con la información publicada sobre el caso, la carne había sido producida en el frigorífico argentino Gorina y fue importada por una empresa radicada en Florida. Los productos habían sido elaborados entre el 15 y el 20 de mayo y posteriormente fueron distribuidos en comercios y cadenas de abastecimiento de los estados de Florida y Texas.
El retiro de la mercadería no implicó, según sostuvo el Gobierno, una sanción contra el frigorífico argentino ni una modificación de las condiciones sanitarias para las exportaciones nacionales. La explicación oficial buscó despejar las versiones que asociaban el episodio con una eventual contaminación, ya que una situación de ese tipo podría haber tenido consecuencias mucho más graves para el comercio exterior del sector.
La carne vacuna argentina continúa ingresando al mercado estadounidense y el comercio bilateral se mantiene con normalidad, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Cancillería. El incidente quedó circunscripto al lote de 13,4 toneladas que fue distribuido antes de completar un requisito de control obligatorio establecido por las autoridades de Estados Unidos.
De esta manera, el caso generó un fuerte impacto por el volumen de carne retirado y por las primeras interpretaciones sobre lo ocurrido, pero la aclaración oficial argentina buscó diferenciar claramente un problema administrativo del importador de una eventual falla sanitaria. Mientras las 13,4 toneladas fueron retiradas del mercado en cumplimiento de la normativa estadounidense, las exportaciones de carne argentina hacia Estados Unidos continúan sin restricciones adicionales vinculadas con este episodio.
Con ayuda de La Nueva Mañana



