La empresa textil Will der atraviesa una profunda crisis y avanza hacia el cierre de su planta, una decisión que, según la información difundida, afectará a 120 trabajadores. El caso vuelve a poner en primer plano la delicada situación que atraviesa la industria textil argentina, golpeada por la caída del consumo, la apertura de importaciones y las dificultades para sostener la producción nacional.
La empresa Will Der S.A., dedicada a la confección de indumentaria deportiva para grandes marcas, decidió cerrar sus dos plantas bonaerenses, ubicadas en Las Flores y General Pacheco, en el partido de Tigre. La medida dejó sin empleo a alrededor de 120 trabajadores y se produjo en medio de un escenario de fuerte deterioro para la industria textil nacional.
La firma era proveedora de marcas reconocidas como Adidas, Puma, Lacoste, Fila, Salomon y New Balance. Durante años formó parte de una cadena de producción vinculada a importantes empresas de indumentaria deportiva, pero la caída de las ventas y la reducción de los pedidos terminaron impactando de lleno sobre la continuidad de sus operaciones.
En la planta de General Pacheco, los trabajadores denunciaron que se encontraron con las puertas cerradas y con personal de seguridad que impedía el ingreso. Según los reclamos difundidos, muchos empleados quedaron en una situación de incertidumbre respecto de sus salarios, vacaciones e indemnizaciones, mientras aguardaban definiciones formales sobre su situación laboral.
La situación también afectó a la planta de Las Flores, donde el cierre fue confirmado como definitivo por autoridades locales. La fábrica había atravesado previamente un proceso de reducción de personal y su clausura terminó por afectar a decenas de familias de la ciudad bonaerense.
Uno de los momentos más impactantes del conflicto se produjo durante la comunicación del cierre. Armando Anasal, uno de los propietarios de la empresa, se mostró visiblemente afectado y vinculó la decisión con la crisis que atraviesa el sector. El empresario cuestionó el impacto de las políticas económicas y pidió a los trabajadores reflexionar sobre las consecuencias de las decisiones políticas.
Desde la empresa y desde distintos sectores vinculados al conflicto se mencionaron como factores centrales la caída del consumo, el descenso de los pedidos y la competencia de productos importados. El cierre de Will Der se suma así a otros casos que vienen afectando a la industria textil, uno de los sectores más expuestos a la retracción del mercado interno y a los cambios en la política comercial.
La crisis no comenzó de un día para otro. En Las Flores, la compañía había reducido progresivamente su dotación desde fines de 2023, cuando contaba con más de un centenar de operarios. La decisión final de cerrar ambas plantas representa el desenlace de un proceso de deterioro que fue reduciendo la actividad y la cantidad de puestos de trabajo.
El cierre de Will Der vuelve a encender las alarmas sobre la situación de la industria nacional y, especialmente, sobre el impacto social que generan los cierres fabriles. Detrás de las persianas bajas quedan alrededor de 120 trabajadores y sus familias, mientras continúa el debate sobre el futuro del sector textil, la caída del consumo, las importaciones y las políticas necesarias para sostener la producción y el empleo en Argentina.



