Cierra una histórica fábrica textil de Catamarca que llegó a emplear a 150 trabajadores

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La empresa Indumentaria Catamarca anunció el cierre de su planta y el cese de su producción hacia fines de agosto. La firma, que nació en 2020 a partir de una alianza entre reconocidas marcas de indumentaria y llegó a emplear a más de 150 personas, atribuyó la decisión a la caída del consumo, el aumento de costos y las dificultades para competir con productos importados.

La crisis que atraviesa la industria textil argentina sumó un nuevo caso con el anuncio del cierre de Indumentaria Catamarca, una fábrica que durante sus años de mayor actividad llegó a generar más de 150 puestos de trabajo. La empresa confirmó que dejará de producir y cerrará sus puertas hacia fines de agosto, luego de atravesar un proceso de reducción sostenida de su actividad y de su plantel laboral. La decisión vuelve a poner el foco sobre las dificultades que enfrentan las empresas del sector en un contexto de menor demanda y fuerte competencia de productos importados.

La historia de la planta tiene un antecedente particular. El proyecto nació en 2020 con el objetivo de recuperar una antigua fábrica de guardapolvos conocida como 12 de Octubre, que había cerrado el año anterior. La iniciativa buscaba volver a poner en funcionamiento la estructura productiva, recuperar puestos de trabajo y desarrollar una nueva experiencia industrial vinculada a distintas marcas de indumentaria.

Entre las empresas que participaron inicialmente del proyecto figuraban Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro. El esquema productivo comenzó con cinco marcas y una organización basada en módulos de trabajo, con equipos dedicados a diferentes líneas de producción. La nueva etapa se inició con 52 trabajadores, de los cuales cerca del 30 por ciento ya había formado parte de la anterior fábrica de guardapolvos.

Con el paso del tiempo, el emprendimiento logró ampliar su actividad y sumar nuevas firmas a su estructura. Entre las marcas que posteriormente trabajaron con la planta aparecieron Lacoste y Puma, además de otras empresas nacionales y de menor escala. Ese crecimiento permitió alcanzar uno de los principales objetivos del proyecto: superar los 150 puestos de trabajo y consolidar una fábrica que se había transformado en una fuente importante de empleo para la provincia.

Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse en medio de la crisis que afecta al sector textil. Desde la conducción de la empresa señalaron que la caída del consumo, la reducción de la demanda y el incremento de los costos fueron factores centrales en el proceso que terminó derivando en el cierre. Según explicaron, la producción comenzó a acumularse como consecuencia de un nivel de ventas insuficiente para sostener el funcionamiento de la planta.

El gerente general de la firma, Julio Serrano, sostuvo que la empresa agotó las alternativas operativas y financieras antes de tomar la decisión definitiva. De acuerdo con lo informado, la compañía consideró que el negocio dejó de ser rentable y avanzó durante los últimos meses con una reducción gradual de su personal. La nómina, que había superado los 150 trabajadores en su mejor momento, se había reducido a cerca de 100 personas al comienzo de 2026 y llegó a una plantilla final de apenas 20 empleados.

Entre los argumentos planteados por la empresa también aparece el impacto de las importaciones. La firma señaló que el crecimiento del ingreso de productos textiles desde el exterior profundizó las dificultades para competir en el mercado interno. Según los datos citados en la información difundida sobre el cierre, las importaciones del rubro registraron un incremento del 75 por ciento, un factor que, junto con la menor demanda local, terminó afectando la viabilidad económica de la fábrica.

El cierre de Indumentaria Catamarca se produce en un escenario complejo para la industria textil, un sector especialmente sensible al comportamiento del consumo interno, al costo de producción y a la competencia de mercadería importada. Un informe previo sobre la actividad ya había advertido sobre el deterioro de la producción y del empleo en la cadena textil, en un contexto atravesado por la pérdida del poder adquisitivo y los cambios en la política comercial.

La decisión tendrá ahora un impacto directo sobre los trabajadores que todavía permanecían en la planta y vuelve a generar preocupación por el futuro del empleo industrial. Lo que comenzó como un proyecto para recuperar una fábrica cerrada y devolver puestos de trabajo a la comunidad terminó, seis años después, con el anuncio del cese definitivo de actividades. El caso de Indumentaria Catamarca se suma así a las dificultades que atraviesan distintas empresas textiles del país y reabre el debate sobre las condiciones necesarias para sostener la producción nacional y el empleo en el sector.

Fuente: Motor Economico
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