Un informe basado en datos de organismos oficiales advierte que millones de argentinos dejaron de contar con obra social, prepaga o mutual desde fines de 2023. La situación incrementó la cantidad de personas que dependen exclusivamente del sistema público, aunque desde el sector de la medicina privada aclararon que no se registra una caída neta en el padrón de afiliados a las prepagas.
Más de 2,2 millones de personas habrían perdido algún tipo de cobertura médica desde fines de 2023, en un contexto marcado por la caída del empleo formal, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades para sostener el pago de planes privados de salud. El fenómeno genera una mayor dependencia de hospitales y centros de salud públicos y vuelve a poner en discusión la capacidad del sistema para absorber una demanda creciente. Los datos analizados surgen de registros de la Superintendencia de Servicios de Salud y de información relevada por distintos organismos y centros de estudio.
Uno de los sectores más afectados sería el de los jóvenes. Según el análisis difundido por el Instituto Argentina Grande sobre datos oficiales de la Superintendencia de Servicios de Salud, casi la mitad de las personas de entre 15 y 29 años depende exclusivamente del sistema público. El informe señala que son cerca de 438.790 jóvenes más que a fines de 2023, una evolución vinculada a la precarización laboral y a las dificultades económicas para mantener una cobertura privada.
La pérdida de empleo registrado aparece como uno de los factores centrales del deterioro de la cobertura. En Argentina, una parte importante del acceso a las obras sociales está vinculada directamente al trabajo formal y a los aportes realizados por empleadores y trabajadores. Cuando una persona pierde su empleo o pasa a una situación laboral informal, puede quedar fuera de ese sistema y verse obligada a recurrir a la salud pública o a afrontar de manera particular los costos de una cobertura privada.
A esto se suma el impacto del aumento de las cuotas de medicina prepaga sobre los ingresos familiares. Para quienes no cuentan con una obra social o buscan complementar su cobertura, el incremento de los costos puede volver difícil sostener el pago mensual. Sin embargo, la situación del sector privado presenta matices: la Unión Argentina de Salud sostuvo que los movimientos registrados responden en parte a reacomodamientos entre planes y modalidades de contratación y que no necesariamente representan una pérdida neta de afiliados del sistema de prepagas.
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares también reflejan un crecimiento de la población que depende exclusivamente del sistema estatal. De acuerdo con las cifras citadas en el informe, la cantidad de personas sin cobertura de obra social, prepaga o mutual pasó de 9.428.131 en el cuarto trimestre de 2023 a 10.674.416 en el primer trimestre de 2026. En términos porcentuales, ese sector de la población pasó del 32% al 35,6%, lo que representa un aumento significativo en poco más de dos años.
La situación también se refleja en las obras sociales sindicales. Los registros difundidos muestran caídas importantes en algunas entidades desde noviembre de 2023. Entre los casos mencionados se encuentran OSECAC, la obra social de los empleados de Comercio; OSPCN, vinculada a trabajadores estatales; y OSPRERA, correspondiente a trabajadores rurales. La reducción de beneficiarios se relaciona con la evolución del empleo registrado y con los cambios producidos en el mercado laboral durante los últimos años.
Al mismo tiempo, desde el sector privado buscan diferenciar la situación de las obras sociales de la evolución de las empresas de medicina prepaga. La Unión Argentina de Salud afirmó que el padrón general de prepagas se mantiene estable y que existen segmentos que incluso registraron crecimiento. El superintendente de Servicios de Salud, Claudio Stivelman, también señaló que en los últimos tres años aumentó la cantidad de afiliados directos a empresas de medicina prepaga. Estas aclaraciones muestran que el panorama no es uniforme y que las cifras deben analizarse diferenciando cada tipo de cobertura.
Más allá de las diferencias entre los distintos segmentos del sistema, el crecimiento de la población que depende exclusivamente de hospitales y centros públicos plantea un desafío para las provincias y los municipios, responsables de una parte fundamental de la atención sanitaria. Con más pacientes buscando asistencia en el sistema estatal y recursos que deben distribuirse entre múltiples necesidades, la evolución de la cobertura médica se convirtió en un nuevo indicador del impacto que tienen el empleo, los salarios y el costo de vida sobre el acceso a un servicio esencial como la salud. El debate ahora se centra en cómo responder a esa mayor demanda sin profundizar la presión sobre un sistema público que ya enfrenta importantes desafíos estructurales.
Fuente: Minuto Uno



