Metalfor busca desprenderse de más de 200 trabajadores

Economia
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La empresa cordobesa Metalfor, una de las principales fabricantes de maquinaria agrícola del país, profundizó su plan de reestructuración y busca reducir en más de 200 personas su plantilla de trabajadores. La medida se enmarca en un Procedimiento Preventivo de Crisis presentado ante la autoridad laboral y generó una fuerte preocupación entre los empleados y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que cuestiona la falta de garantías para quienes podrían quedar desvinculados.

La crisis que atraviesa la compañía se agravó en las últimas semanas luego de que la firma comunicara su intención de disminuir alrededor del 60 por ciento de la dotación de personal de su planta de Noetinger, en la provincia de Córdoba. El objetivo empresarial es reducir significativamente su estructura operativa para adecuarla a la caída de las ventas y a las dificultades financieras que enfrenta el sector de la maquinaria agrícola. Según trascendió, el recorte podría afectar a más de 200 trabajadores entre retiros voluntarios y eventuales despidos.

El plan de ajuste se desarrolla en el marco de un Procedimiento Preventivo de Crisis, un mecanismo previsto por la legislación laboral que permite a las empresas negociar medidas extraordinarias cuando acreditan dificultades económicas. Desde Metalfor sostienen que la decisión responde al desplome de la demanda de maquinaria agrícola, al incremento de los costos operativos y a las complicaciones para acceder al financiamiento, factores que deterioraron la situación económica de la empresa durante los últimos meses.

La Unión Obrera Metalúrgica manifestó su preocupación por las condiciones en las que se pretende llevar adelante la reestructuración. El gremio advirtió que los retiros voluntarios ofrecidos por la empresa no brindan garantías suficientes respecto de los plazos y las modalidades de pago, además de señalar que existen demoras salariales que incrementan la incertidumbre de los trabajadores. Los representantes sindicales aseguraron que continuarán interviniendo para defender los derechos del personal y evitar que la crisis derive en despidos masivos sin el debido cumplimiento de la legislación vigente.

El conflicto actual se suma a una serie de medidas adoptadas previamente por la empresa. Semanas atrás, Metalfor había despedido a 35 trabajadores de la planta de Noetinger en medio del desarrollo de un partido de la selección argentina durante el Mundial de fútbol, una decisión que provocó fuertes cuestionamientos sindicales y una amplia repercusión pública. Aquellas desvinculaciones fueron consideradas por los representantes gremiales como un anticipo del ajuste de mayor magnitud que ahora pretende concretar la compañía.

La situación de Metalfor refleja la compleja realidad que atraviesa la industria de la maquinaria agrícola en Argentina. La caída de las ventas, la retracción de las inversiones en el sector agropecuario, las elevadas tasas de financiamiento y la desaceleración de la actividad económica afectaron a numerosas empresas del rubro. Distintas cámaras empresariales vienen advirtiendo que la reducción de la demanda y el incremento de los costos comprometen la continuidad de la producción y ponen en riesgo cientos de puestos de trabajo.

En las localidades cordobesas donde funcionan las plantas de Metalfor, la noticia generó una profunda preocupación debido al impacto que tendría sobre la economía regional. La pérdida de más de 200 empleos no solo afectaría a las familias de los trabajadores, sino también a comercios, proveedores y servicios que dependen de la actividad industrial. Intendentes, dirigentes sindicales y representantes de distintos sectores productivos siguen de cerca la evolución del conflicto ante las consecuencias sociales que podría provocar un ajuste de semejante magnitud.

Mientras continúan las negociaciones en el marco del Procedimiento Preventivo de Crisis, el futuro de cientos de trabajadores permanece envuelto en incertidumbre. La empresa insiste en que la reestructuración resulta indispensable para garantizar su continuidad, mientras que el gremio reclama soluciones que preserven el empleo y aseguren el cumplimiento de las obligaciones laborales. El desenlace de este conflicto será observado con atención por toda la industria metalmecánica, que enfrenta uno de los momentos más difíciles de los últimos años.

Fuente: Página12

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