El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, brindó las primeras definiciones tras la confirmación oficial de la visita del papa León XIV a la Argentina. El religioso destacó que el viaje tendrá un profundo sentido pastoral, llamó a preparar espiritualmente a los fieles y pidió evitar comparaciones con el pontificado de Francisco.
La confirmación del viaje apostólico de León XIV abrió una nueva etapa para la Iglesia Católica argentina. Apenas oficializada la noticia, Jorge García Cuerva explicó que el principal desafío ya no pasa por la expectativa generada durante los últimos meses, sino por la enorme organización que demandará recibir al Santo Padre entre el 8 y el 11 de noviembre. Según sostuvo, el trabajo recién comienza y requerirá un esfuerzo conjunto entre la Iglesia, el Estado y miles de voluntarios.
El arzobispo recordó que la posibilidad de una visita comenzó a consolidarse luego de conocerse la agenda internacional del Pontífice. Tras sus viajes por África, España y Francia, la expectativa estaba centrada en el segundo semestre del año. “Se trabajó, se esperó, se conversó mucho y finalmente se dio”, expresó García Cuerva al describir las gestiones que culminaron con el anuncio oficial.
Durante sus declaraciones, el titular de la Arquidiócesis de Buenos Aires insistió en que el viaje debe ser comprendido desde una dimensión espiritual. Remarcó que León XIV llegará a la Argentina como pastor de la Iglesia universal y no como protagonista de una agenda política. En ese sentido, afirmó que el objetivo principal será encontrarse con el pueblo de Dios, fortalecer la fe de los creyentes y renovar la esperanza de las comunidades católicas de todo el país.
García Cuerva también explicó que la preparación no será únicamente logística. Adelantó que todas las diócesis impulsarán un tiempo de preparación espiritual para que los fieles puedan recibir al Pontífice con una actitud de oración y reflexión. Según indicó, la Iglesia buscará que la visita deje un mensaje profundo sobre las problemáticas que atraviesa actualmente la sociedad argentina y el compromiso de los cristianos frente a esos desafíos.
Otro de los puntos destacados de sus declaraciones fue el llamado a pensar qué ocurrirá una vez finalizada la gira papal. Para el arzobispo, el verdadero desafío será transformar las enseñanzas y mensajes de León XIV en acciones concretas dentro de las comunidades. Consideró que tanto la preparación previa como el período posterior a la visita serán fundamentales para que el acontecimiento no quede solamente como un hecho histórico.
Respecto de la organización, García Cuerva aclaró que el Vaticano no impuso condiciones políticas para concretar el viaje. Las únicas exigencias estarán vinculadas a cuestiones de seguridad, tiempos de traslado y logística. Reconoció que sería imposible que el Papa recorra todas las provincias argentinas, por lo que el itinerario deberá concentrarse en una cantidad limitada de actividades y ciudades, entre las que se proyectan Buenos Aires, Córdoba y Luján.
Uno de los mensajes más fuertes del arzobispo estuvo dirigido a quienes inevitablemente comparan esta visita con el pontificado de Francisco. García Cuerva sostuvo que “viene el sucesor de Pedro, no el sucesor de Francisco”, remarcando que León XIV tendrá un estilo propio aunque comparta la misma doctrina y misión de la Iglesia. Para el prelado, la visita debe ser vivida como el comienzo de una nueva etapa para el catolicismo argentino, con identidad propia y una mirada puesta en el futuro.
La llegada de León XIV representa uno de los acontecimientos religiosos más importantes de las últimas décadas en la Argentina. A pocos meses del viaje, la expectativa crece tanto entre los fieles como entre las autoridades nacionales, mientras avanzan los preparativos para una visita que promete reunir a cientos de miles de personas y colocar nuevamente al país en el centro de la atención mundial.
Fuente: Ámbito Financiero



