Debate

corazon
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Las razones

He leído con atención la Carta difundida por Cristina Fernández de Kirchner. En línea con la tarea que desarrollo habitualmente, necesito indicar un puñado de asuntos que colisionan con un razonamiento profundo y ameritan consideración.

La compañera señala que su situación -injusta, coincido- se debe a “un machismo estructural que todavía subsiste en sectores del sistema judicial argentino”. Luego, en varios párrafos, reafirma el concepto.

Entre otras cosas, subraya que “Estamos frente a una manifestación del profundo machismo que aún sobrevive en instituciones que deberían garantizar igualdad, imparcialidad y respeto por la dignidad humana”.

Desde el inicio de las causas en su contra, articuladas por el poder oligárquico a través del sistema judicial y de los grandes medios, pensé que las mismas intentaban condenar gobiernos que, como el de Néstor Kirchner y el de Cristina, fueron de orientación peronista.

Es más. El resto de los numerosos militantes detenidos por esa misma entente antinacional, señalaron en reiteradas ocasiones que la aplicación de políticas evaluadas en general como peronistas dispararon las acciones que los perjudicaron.

En su Carta, Cristina no menciona la orientación básica de las gestiones que durante doce años caracterizaron el renacer de esa identidad histórica. ¿En serio supone que fue y es perseguida por mujer y no por el sentido profundo de su labor gubernamental?

En el tramo final de estos gobiernos populares y el comienzo de los definidos como liberales, hubo 74 detenciones de funcionarios, empresarios y dirigentes políticos vinculados al peronismo. La nómina de referentes que recibieron condenas firmes o prisión efectiva alcanza a 35 personas. Hombres y mujeres.

La reivindicación de la Década Ganada, debería ser inclusiva. Lo cual beneficiaría la narración destinada a exaltar a Cristina Fernández de Kirchner como Jefa de Estado. De otro modo no se comprende por qué el armado (reitero) oligárquico – jurídico –
mediático operó y opera en su contra.

Por Gabriel Fernandez

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