El presidente Javier Milei volvió a defender la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y aseguró que las internas partidarias no deben ser financiadas por el Estado. La reforma electoral forma parte de la agenda política del Gobierno nacional y apunta a modificar el sistema de selección de candidatos de cara a los próximos procesos electorales.
El presidente Javier Milei ratificó su intención de avanzar con la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los principales cambios institucionales que impulsa su administración dentro de una reforma más amplia del sistema político argentino. Durante una entrevista, el mandatario sostuvo que los conflictos internos de los partidos deben ser resueltos por las propias estructuras políticas y no trasladarse al conjunto de la sociedad mediante el financiamiento estatal de elecciones internas.
La discusión sobre las PASO volvió a ocupar un lugar central dentro de la agenda del Gobierno nacional luego de que Milei confirmara que buscará avanzar con el proyecto para modificar el régimen electoral. Según explicó, el mecanismo creado en 2009 terminó convirtiéndose en una instancia utilizada por los espacios políticos para definir candidaturas internas con recursos públicos, una situación que el oficialismo considera innecesaria y costosa para el Estado.
Desde el Poder Ejecutivo sostienen que la eliminación de las primarias permitiría reducir gastos electorales y otorgaría mayor autonomía a los partidos políticos para definir sus representantes. En esa línea, Milei plantea que cada espacio debería organizar sus mecanismos internos sin obligar a todos los ciudadanos a participar de una elección previa cuando no existen disputas dentro de determinadas fuerzas políticas.
El debate sobre las PASO genera posiciones enfrentadas dentro del sistema político argentino. Mientras el oficialismo considera que representan un gasto innecesario y una distorsión del funcionamiento partidario, otros sectores sostienen que las primarias funcionan como una herramienta de participación ciudadana y permiten ordenar la competencia interna de los partidos antes de una elección general.
La iniciativa forma parte de un paquete de reformas institucionales que el Gobierno busca impulsar durante la segunda mitad de su gestión. Además de la modificación del sistema electoral, Milei también planteó cambios vinculados al funcionamiento del Estado y otras reformas estructurales destinadas a consolidar su programa político y económico.
Dentro del oficialismo consideran que avanzar con esta reforma permitiría llegar a los próximos comicios con un esquema electoral más simple y con menor intervención estatal en la vida interna de las organizaciones políticas. Para sus impulsores, la eliminación de las PASO sería una señal de reducción del gasto público y de una transformación del sistema tradicional de representación partidaria.
Sin embargo, la discusión legislativa será uno de los principales desafíos para el Gobierno nacional, ya que cualquier modificación del régimen electoral requiere acuerdos parlamentarios y negociaciones con distintos bloques políticos. La posibilidad de eliminar las primarias podría abrir una nueva etapa de debate entre oficialismo, oposición y gobernadores sobre el futuro del sistema electoral argentino.
El planteo de Milei vuelve a poner en discusión una de las reformas políticas más importantes de los últimos años. Mientras el Gobierno sostiene que las PASO son un mecanismo que debe desaparecer para reducir costos y devolver responsabilidades a los partidos, sus críticos advierten sobre el impacto que podría tener en la participación ciudadana y en la competencia democrática interna. El futuro de la iniciativa dependerá ahora de la capacidad del oficialismo para conseguir los consensos necesarios en el Congreso.
Fuente: Política Argentina



