La campaña de girasol 2026/27 se perfila como la más importante de la historia argentina. Según el primer informe de precampaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la intención de siembra alcanzará las 3 millones de hectáreas, lo que representa un crecimiento del 5,3% respecto del ciclo anterior y un nuevo récord para este cultivo en el país.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio a conocer su primera proyección para la próxima campaña de girasol y anticipó un escenario muy favorable para la oleaginosa. De concretarse las estimaciones, la superficie sembrada llegará a 3 millones de hectáreas, superando todas las marcas anteriores y consolidando al girasol como uno de los cultivos con mayor expansión dentro del esquema agrícola nacional.
El informe indica que el incremento proyectado equivale a un 5,3% más que en la campaña 2025/26 y se ubica 33,3% por encima del promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas. Este crecimiento refleja el renovado interés de los productores por un cultivo que viene mostrando buenos niveles de rentabilidad y una demanda sostenida en los mercados internacionales.
Entre los principales factores que explican este panorama aparecen los precios internacionales, la mejora en los márgenes económicos y las condiciones productivas previstas para buena parte de las regiones agrícolas. A ello se suma la creciente importancia del girasol dentro de las estrategias de rotación de cultivos, permitiendo diversificar la producción y mejorar el manejo agronómico de los lotes.
La expansión más significativa se espera en el sur de la provincia de Buenos Aires y en La Pampa, donde la Bolsa proyecta incrementos de superficie de entre el 5% y el 15%. En estas zonas, las dificultades para avanzar con algunos cultivos de invierno y las buenas perspectivas para el girasol impulsan a muchos productores a incrementar la superficie destinada a esta oleaginosa.
En tanto, el noreste argentino también mantendría una tendencia de crecimiento gracias a las favorables reservas de humedad registradas en los perfiles del suelo. Sin embargo, los especialistas advirtieron que la evolución definitiva de la campaña dependerá del comportamiento climático durante los próximos meses y de variables económicas como los costos de producción y la evolución de los mercados internacionales.
Desde la BCBA destacaron que el girasol continúa consolidándose como una alternativa competitiva dentro de la agricultura argentina, especialmente en regiones donde otros cultivos presentan mayores riesgos productivos. La combinación entre estabilidad comercial, buenos precios y adaptabilidad agronómica fortalece las expectativas para una campaña que podría convertirse en histórica.
De confirmarse estas proyecciones, la campaña 2026/27 marcará un nuevo hito para la producción agropecuaria nacional. El crecimiento de la superficie sembrada no solo incrementaría el volumen potencial de cosecha, sino que también fortalecería la cadena industrial vinculada al procesamiento de aceite y subproductos, consolidando el papel del girasol como uno de los principales cultivos estratégicos del país.
Fuente: Noticias Argentinas



