El Gobierno nacional registró en junio un déficit financiero de más de $1 billón, el primero para ese mes desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. El incremento del gasto por el pago de aguinaldos, los intereses de la deuda y una caída en los ingresos tributarios complican el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el Fondo Monetario Internacional
El Ministerio de Economía informó que el Sector Público Nacional cerró junio con un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1,024 billones. Se trata del tercer resultado mensual negativo desde el inicio de la gestión de Javier Milei, aunque es la primera vez que un mes de junio arroja números en rojo, ya que en los dos años anteriores se habían registrado superávits pese a la estacionalidad del gasto.
Desde el Palacio de Hacienda explicaron que el deterioro de las cuentas públicas respondió a una combinación de mayores erogaciones y menores ingresos. Entre los factores más importantes se destacan el pago del medio aguinaldo a jubilados y trabajadores del sector público, así como el incremento de los intereses de la deuda y la postergación de los vencimientos del Impuesto a las Ganancias para personas humanas.
La situación genera preocupación porque el resultado de junio pone en tensión las metas fiscales comprometidas con el Fondo Monetario Internacional. Según los datos oficiales, el superávit primario acumulado en el primer semestre alcanzó los $6,287 billones, una cifra inferior al objetivo de $6,861 billones acordado con el organismo internacional, lo que implica un desvío de aproximadamente $574.000 millones.
El Gobierno deberá ahora afrontar un desafío aún mayor durante la segunda mitad del año. Para cumplir con la nueva meta anual de superávit primario, fijada en el 1,4% del Producto Bruto Interno luego de que el FMI flexibilizara el objetivo inicial, la administración nacional necesita generar cerca de $10 billones de superávit entre julio y diciembre, en un contexto marcado por menores ingresos y una desaceleración de la actividad económica.
Los ingresos totales del Sector Público Nacional alcanzaron los $14,16 billones, lo que representó una caída real cercana al 4% en comparación con el mismo período del año anterior. Desde Economía señalaron que la principal explicación fue el traslado del vencimiento del Impuesto a las Ganancias al mes de julio, una medida adoptada para permitir la implementación del régimen de Ganancias Simplificado y de la denominada Ley de Inocencia Fiscal.
En paralelo, el gasto primario llegó a los $14,85 billones, con un crecimiento nominal del 38%. Las prestaciones sociales ascendieron a $11,063 billones, impulsadas por el pago del medio aguinaldo, mientras que las remuneraciones del sector público alcanzaron los $1,6 billones. A ello se sumaron transferencias corrientes por $3,5 billones y subsidios económicos por más de $1 billón, destinados principalmente a los sectores de energía y transporte.
Otro de los factores que impactó sobre las cuentas públicas fue el incremento en el pago de intereses de la deuda. Durante junio, el Gobierno debió afrontar cerca de $3 billones en intereses de bonos capitalizables que no fueron renovados. Además, el Instituto Argentino de Análisis Fiscal advirtió que los ingresos tributarios registraron una caída real del 8,8% interanual, mientras que el gasto en intereses aumentó en términos reales, profundizando el deterioro fiscal.
El resultado de junio representa una señal de alerta para la estrategia económica del Gobierno, que ha colocado el equilibrio fiscal como uno de los pilares de su programa de gestión. El desafío de sostener el ajuste, cumplir con las metas acordadas con el FMI y, al mismo tiempo, afrontar las presiones derivadas de la desaceleración económica y del aumento de determinadas erogaciones públicas, marcará buena parte de la agenda económica durante el segundo semestre del año.
Fuente: Ambito Financiero



