El consumo de los hogares argentinos volvió a mostrar señales de deterioro durante mayo, con una fuerte retracción en las compras de alimentos y en las grandes cadenas de supermercados. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advierte que, mientras disminuye el gasto en bienes de consumo masivo, aumenta el peso de los impuestos y los servicios dentro del presupuesto familiar, reflejando un cambio en las prioridades de gasto de los hogares.
El relevamiento señala que la variación interanual promedio de los gastos realizados en supermercados y alimentos registró una contracción superior al 20% durante el último año. En sentido contrario, el pago de impuestos y servicios aumentó en una magnitud similar, lo que evidencia cómo una parte cada vez mayor de los ingresos familiares se destina a afrontar gastos fijos, reduciendo el margen disponible para el consumo cotidiano.
Los datos también muestran que el consumo efectuado por clientes del Banco Provincia mediante tarjetas de crédito, tarjetas de débito y la billetera digital Cuenta DNI cayó un 5,6% interanual en junio. Aunque el informe detectó una leve recuperación respecto de abril, el nivel general de gasto continúa por debajo del registrado un año atrás y confirma que la recuperación del consumo todavía no logra consolidarse.
Esta tendencia coincide con los relevamientos realizados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la consultora Scentia, que también registraron caídas en las ventas minoristas y en el consumo masivo. Los especialistas sostienen que la desaceleración de la inflación todavía no alcanza para recomponer el poder adquisitivo de los salarios, por lo que muchas familias continúan ajustando sus gastos y priorizando únicamente los consumos esenciales.
El informe identifica al rubro de supermercados y alimentos como el más afectado. En los últimos 29 meses, las compras realizadas en estos establecimientos perdieron alrededor de 15 puntos porcentuales de participación sobre el total del consumo. Esta situación refleja un cambio en los hábitos de compra, ya que cada vez más consumidores optan por abastecerse en comercios de cercanía, almacenes y quioscos, donde pueden adquirir cantidades menores de productos según el dinero disponible en cada momento.
En los sectores de menores ingresos, el Banco Provincia observó que se intensificó la práctica de realizar compras más frecuentes pero de menor monto. Muchos consumidores visitan varias veces por semana los comercios del barrio para adecuar sus compras al efectivo disponible e incluso solicitan dividir el ticket en caja con el objetivo de aprovechar promociones bancarias y no superar los límites de reintegro establecidos por las distintas billeteras virtuales o tarjetas.
Mientras los bienes de consumo masivo pierden participación, los gastos vinculados a impuestos y servicios ganan cada vez más espacio dentro del presupuesto familiar. El informe destaca que este rubro incrementó su incidencia en aproximadamente tres puntos porcentuales, desplazando recursos que anteriormente se destinaban al consumo. Además, productos considerados postergables, como indumentaria, electrodomésticos, informática y juguetería, continúan mostrando un desempeño débil debido a la cautela de los hogares frente a la incertidumbre económica.
El panorama refleja que el consumo sigue siendo uno de los principales desafíos de la economía argentina. Si bien algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, la evolución de las ventas en supermercados y comercios evidencia que gran parte de las familias continúa priorizando los gastos indispensables y restringiendo las compras de bienes. Para economistas y comerciantes, la recuperación sostenida del consumo dependerá de una mejora del poder adquisitivo y de la capacidad de los ingresos para superar el ritmo de aumento del costo de vida.
Fuente: Infonews



