Venezuela negocia con el FMI el acceso rápido a sus activos para enfrentar las consecuencias de los terremotos

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El Gobierno de Venezuela inició negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder de manera rápida a parte de sus activos financieros y destinarlos a la atención de la emergencia provocada por los terremotos que sacudieron al país a fines de junio. El objetivo es disponer de recursos inmediatos para financiar la asistencia humanitaria y las tareas de reconstrucción en las zonas más afectadas.

Las conversaciones fueron confirmadas por la portavoz del FMI, Julie Kozack, quien informó que la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, mantuvo un diálogo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Durante el encuentro analizaron los mecanismos para que el país pueda utilizar con rapidez parte de los recursos que mantiene en el organismo internacional, en respuesta a la grave emergencia generada por los sismos del 24 de junio.

De acuerdo con el FMI, Venezuela busca acceder a un tramo de reserva cercano a los 350 millones de dólares, recursos que forman parte de sus activos dentro del organismo y que pueden convertirse rápidamente en divisas para atender necesidades urgentes. El Fondo aclaró que estos fondos corresponden al denominado “tramo de reserva”, un instrumento de disponibilidad inmediata distinto de un programa de financiamiento tradicional.

Según informó el Gobierno venezolano, parte de esos recursos se destinarían a la creación de un fondo de reconstrucción estimado en 200 millones de dólares, orientado a reparar infraestructura crítica, restablecer servicios básicos y asistir a miles de familias que perdieron sus viviendas. Las autoridades señalaron que la prioridad es responder a la emergencia humanitaria mientras continúa la búsqueda de sobrevivientes y la atención de los damnificados.

Los terremotos dejaron un escenario devastador. El balance oficial asciende a 3.811 personas fallecidas, cerca de 17.000 heridos y alrededor de 18.000 personas sin hogar, además de importantes daños en hospitales, escuelas, edificios públicos, rutas e infraestructura de servicios esenciales. Organismos internacionales advirtieron que la magnitud del desastre convierte a esta en una de las peores tragedias naturales registradas en la historia reciente del país.

El acercamiento entre Caracas y el FMI representa además un cambio significativo en la relación entre ambas partes. Luego de varios años de distanciamiento institucional, en abril de 2026 se reanudaron los contactos técnicos, lo que permitió abrir un canal de diálogo para abordar la emergencia. No obstante, especialistas aclaran que estas conversaciones no implican la aprobación de un programa de asistencia financiera de mayor alcance, ya que cualquier préstamo requeriría resolver previamente la compleja situación de la deuda externa venezolana.

Mientras tanto, distintos organismos internacionales continúan desplegando ayuda sobre el terreno. La Organización Panamericana de la Salud alertó que la situación sanitaria es crítica debido a los daños sufridos por hospitales, la escasez de agua potable, el hacinamiento en refugios temporales y el riesgo de brotes epidemiológicos. En paralelo, equipos de rescate y asistencia humanitaria de numerosos países siguen colaborando en las tareas de emergencia.

La negociación para acceder rápidamente a estos activos financieros podría convertirse en un elemento clave para acelerar la reconstrucción de Venezuela. Si bien el monto disponible resulta limitado frente a los miles de millones de dólares que demandará la recuperación del país, el acceso inmediato a esos recursos permitiría fortalecer la respuesta humanitaria en las próximas semanas y brindar un alivio inicial a las comunidades más afectadas por los terremotos.

Fuente: Ámbito Financiero

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