Once sindicatos municipales de la provincia de Buenos Aires anunciaron que no integrarán el armado del oficialismo en las próximas elecciones de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales bonaerenses. En una dura solicitada, cuestionaron la conducción de Walter Leonardi y denunciaron una “pérdida de representatividad” y una “falta de protagonismo” de la organización gremial.
La interna de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires entró en una nueva etapa de tensión luego de que once organizaciones de base decidieran romper con el oficialismo y hacer públicas sus diferencias con la actual conducción de la entidad. El conflicto se produce en la antesala de la renovación de autoridades y amenaza con profundizar la fragmentación del sindicalismo municipal bonaerense.
A través de un documento conjunto, los sindicatos de Punta Indio, Mar del Plata, Ituzaingó, Lincoln, Laprida, Lezama, Trenque Lauquen, San Isidro, General Las Heras, Florencio Varela y Salliqueló comunicaron su decisión de no formar parte de una lista que, según denuncian, pretende imponerse sin un debate democrático y sin una verdadera participación de las organizaciones de base.
En el texto, los gremios sostienen que realizaron todos los esfuerzos posibles para preservar la unidad de la Federación, privilegiando el diálogo y el consenso. Sin embargo, aseguran que las instancias de discusión fueron insuficientes y que las decisiones se tomaron de manera cerrada, alejadas de las necesidades y demandas de los trabajadores municipales de la provincia.
El documento contiene además una de las críticas más severas hacia la actual conducción. Los sindicatos firmantes sostienen que el modelo de conducción implementado en los últimos tiempos provocó un “progresivo debilitamiento” de la Federación, llevándola a un escenario de aislamiento, pérdida de representatividad y escasa incidencia en la defensa concreta de los derechos de las organizaciones de base.
La crisis interna se produce meses después del fallecimiento de Humberto Bertinat, figura histórica del sindicalismo municipal bonaerense, cuyo liderazgo había logrado mantener cierto equilibrio entre los distintos sectores que integran la Federación. Tras su desaparición física, la disputa por la conducción de la organización se profundizó y comenzaron a aflorar diferencias que hasta entonces permanecían contenidas.
Los gremios rebeldes remarcaron que su decisión no implica abandonar la lucha sindical ni renunciar al objetivo de construir una Federación fuerte. Por el contrario, afirmaron que buscarán impulsar una organización más democrática, participativa y plural, capaz de recuperar protagonismo y de expresar las demandas de las bases municipales en toda la provincia.
En el mismo documento, las organizaciones invitaron a otros sindicatos municipales a reflexionar sobre el presente y el futuro de la entidad. Advirtieron que el manejo concentrado de las decisiones ha provocado el alejamiento de entidades históricas y debilitado el espíritu de unidad que históricamente caracterizó al movimiento obrero municipal.
La disputa abre un escenario de incertidumbre para la Federación, que deberá afrontar un proceso electoral atravesado por cuestionamientos internos y por el desafío de recuperar capacidad de representación en un contexto complejo para los trabajadores municipales, marcado por reclamos salariales, dificultades presupuestarias en numerosos municipios y una creciente demanda de mayor participación sindical.



