La crisis en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) sumó un nuevo capítulo luego de que dos gerentes del organismo advirtieran que los recientes despidos dejaron virtualmente paralizadas áreas estratégicas y pusieron en riesgo contratos de servicios que generan ingresos para la institución. Además, tres gerentes presentaron su renuncia en rechazo a las desvinculaciones.
La tensión en la Comisión Nacional de Energía Atómica se profundizó en los últimos días tras los despidos de decenas de trabajadores y profesionales del organismo. Las cesantías, que comenzaron a notificarse a fines de junio, generaron un fuerte rechazo entre los empleados y derivaron en reclamos sindicales, protestas y cuestionamientos de parte de funcionarios de la propia institución.
Dos gerentes de áreas estratégicas elevaron notas formales al presidente de la CNEA, Martín Porro, para solicitar la reincorporación de trabajadores despedidos. En sus presentaciones sostuvieron que las desvinculaciones afectan el funcionamiento de instalaciones críticas, la continuidad de proyectos estratégicos y el cumplimiento de compromisos asumidos por el organismo.
Uno de los planteos más contundentes fue realizado por el gerente del Área Energía Nuclear, Juan Manuel Ranalli, quien advirtió que la salida de seis trabajadores de su dependencia genera un “impacto sumamente negativo” sobre la operatividad de proyectos de relevancia nacional y compromete actividades que representan ingresos económicos para la institución.
Entre los casos señalados figura el de la única operadora calificada del Microscopio Electrónico de Barrido del Centro Atómico Constituyentes. Según la documentación presentada por la gerencia, su desvinculación pone en riesgo acreditaciones internacionales y podría afectar la reputación científica de la institución en el ámbito global.
Otro de los puntos de preocupación está relacionado con el funcionamiento del Laboratorio de Ensayos de Alta Presión y con tareas vinculadas al reactor multipropósito RA-10, uno de los proyectos tecnológicos más importantes de la Argentina en materia nuclear. Los responsables de esas áreas sostienen que la salida de personal especializado dificulta el cumplimiento de contratos vigentes y pone en riesgo cronogramas de trabajo comprometidos.
El conflicto también provocó una crisis interna en la conducción del organismo. Tres gerentes presentaron sus renuncias en desacuerdo con la política de despidos, una señal de la magnitud de la controversia que atraviesa a la institución. Al mismo tiempo, los gremios denunciaron un proceso de vaciamiento de la CNEA y reclamaron la reincorporación de los trabajadores cesanteados.
Desde el Gobierno nacional, en cambio, sostienen que las desvinculaciones no alcanzaron a personal científico ni estratégico y que forman parte de un proceso de reorganización y modernización de la estructura del organismo. Sin embargo, las advertencias de los propios gerentes y las cartas enviadas a las autoridades contradicen esa versión y ponen de manifiesto la importancia de los trabajadores afectados.
La situación de la CNEA se produce además en un contexto de recortes presupuestarios y pérdida de recursos humanos en el sistema científico y tecnológico argentino. Diversos sectores advierten que la reducción de personal especializado podría tener consecuencias sobre la capacidad de investigación, el desarrollo tecnológico y la soberanía científica del país en un área considerada estratégica desde hace décadas.
Mientras continúan las negociaciones entre las autoridades y los gremios, los trabajadores mantienen el reclamo por la reincorporación de los despedidos y alertan que el futuro de proyectos clave para el desarrollo nuclear argentino podría verse seriamente afectado si no se revierten las medidas adoptadas.
Fuente: InfoGremiales



