La interna dentro del gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo luego de que trascendiera el malestar de Patricia Bullrich con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según distintas versiones políticas, la ministra habría expresado su enojo por el manejo de la estrategia legislativa y por decisiones que se tomaron sin consenso dentro del oficialismo, en medio de una creciente tensión en la Casa Rosada.
La relación entre Patricia Bullrich y Manuel Adorni atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio de la gestión de Javier Milei. De acuerdo con versiones que circularon en el entorno político, la ministra de Seguridad habría dejado trascender su fuerte enojo con el jefe de Gabinete por diferencias en la coordinación del trabajo legislativo y la comunicación del gobierno.
El conflicto se habría desatado a partir de la discusión sobre la estrategia del oficialismo en el Congreso, especialmente en torno a la exposición pública de funcionarios clave y la forma en que se manejan las comparecencias ante la oposición. En ese marco, Bullrich habría cuestionado la falta de coordinación previa en decisiones sensibles.
Dentro del oficialismo, el episodio es leído como una nueva muestra de las tensiones internas que atraviesan al gobierno libertario, donde conviven distintos sectores con poder de influencia en la toma de decisiones. Las diferencias entre equipos políticos y técnicos han generado más de un cortocircuito en los últimos meses.
Según las versiones que trascendieron, la ministra considera que algunas decisiones recientes debilitan la estrategia general del gobierno en el Congreso y exponen innecesariamente a los funcionarios en debates políticos de alto impacto mediático.
En paralelo, desde el entorno de Adorni no hubo declaraciones públicas sobre el conflicto, aunque en la Casa Rosada intentan minimizar las diferencias y encuadrarlas dentro de discusiones habituales de gestión. Sin embargo, la tensión interna sigue siendo evidente para distintos sectores políticos.
La situación se da en un contexto donde el gobierno de Javier Milei enfrenta múltiples frentes abiertos, tanto en el plano económico como en el político, lo que incrementa la sensibilidad de cualquier disputa interna dentro del gabinete.
Distintos referentes del oficialismo intentan contener el conflicto para evitar que escale públicamente, en un momento donde la administración busca mostrar cohesión de cara a las negociaciones legislativas y a la agenda de reformas.
Mientras tanto, la interna entre Bullrich y Adorni se suma a una serie de cruces que reflejan la complejidad del armado político del gobierno, donde las diferencias de criterio comienzan a tener impacto en la dinámica cotidiana de la gestión.



