La Legislatura porteña aprobó una profunda reforma del sistema de Verificación Técnica Vehicular (VTV) que comenzará a aplicarse en la Ciudad de Buenos Aires a partir de julio de 2026. La medida modifica los plazos de las revisiones, amplía la cantidad de centros habilitados para realizar los controles y elimina el esquema de tarifas reguladas, en línea con el proceso de desregulación impulsado a nivel nacional.
La Ciudad de Buenos Aires avanza hacia un nuevo modelo de control vehicular tras la aprobación de una reforma que modifica aspectos centrales de la VTV. La iniciativa fue sancionada por la Legislatura porteña y busca adaptar el sistema a las recientes transformaciones impulsadas por el Gobierno nacional en materia de transporte y regulación de servicios. Entre los principales cambios se destacan nuevas frecuencias para las inspecciones, una mayor oferta de establecimientos autorizados y un esquema de precios liberados.
Uno de los puntos más relevantes de la reforma es la modificación de los plazos para realizar la verificación técnica. Los vehículos más nuevos podrán permanecer más tiempo sin necesidad de efectuar controles periódicos, mientras que aquellos con mayor antigüedad mantendrán revisiones más frecuentes. La intención oficial es adecuar las exigencias a las condiciones reales de los automóviles y reducir costos para los propietarios de unidades relativamente recientes.
Otro cambio significativo es la habilitación de nuevos espacios para realizar la VTV. Hasta ahora, el trámite estaba concentrado en plantas específicas autorizadas por el Estado porteño. Con la nueva normativa, talleres mecánicos, concesionarias e importadores que cumplan con los requisitos técnicos establecidos podrán incorporarse al sistema como prestadores habilitados. Esta medida apunta a incrementar la oferta disponible y facilitar el acceso de los conductores al servicio.
La apertura del mercado también impactará directamente en los costos del trámite. La reforma elimina el esquema de tarifas reguladas que regía hasta el momento y permite que cada prestador establezca sus propios valores. Desde el Gobierno porteño sostienen que la competencia entre centros verificadores podría generar mejores precios para los usuarios, aunque algunos sectores advierten que también podrían producirse diferencias importantes entre establecimientos.
La discusión legislativa estuvo atravesada por distintas posiciones políticas respecto del alcance de la desregulación. Los sectores que respaldaron la iniciativa argumentaron que el modelo actual había quedado desactualizado y generaba demoras innecesarias para los conductores. En contraste, algunos legisladores cuestionaron la eliminación de controles estatales sobre las tarifas y plantearon dudas acerca de la capacidad de fiscalización sobre una red más amplia de prestadores privados.
Desde el oficialismo porteño señalaron que la reforma busca modernizar un sistema que durante años funcionó con escasa competencia y limitada capacidad operativa. Según sus impulsores, la incorporación de talleres y concesionarias permitirá distribuir mejor la demanda, reducir tiempos de espera y ampliar la cobertura territorial para los usuarios que deben cumplir con la obligación legal de verificar sus vehículos.
La VTV continúa siendo un requisito obligatorio para circular legalmente por la vía pública. Las autoridades recuerdan que conducir con la verificación vencida puede derivar en multas económicas y otras sanciones administrativas. Por ello, recomiendan a los conductores mantenerse informados sobre las nuevas condiciones que comenzarán a regir durante el segundo semestre de 2026 y verificar cuándo corresponde realizar la próxima inspección según las características de cada vehículo.
Con estas modificaciones, la Ciudad de Buenos Aires se suma al proceso de transformación que atraviesa el sistema de revisiones técnicas en distintas jurisdicciones del país. La expectativa oficial es que la ampliación de la oferta, la flexibilización de los plazos y la competencia entre prestadores permitan mejorar el servicio y reducir costos. Sin embargo, el verdadero impacto de la reforma comenzará a medirse una vez que entre plenamente en vigencia y los nuevos actores habilitados empiecen a operar dentro del sistema.
Fuente: Diario Registrado



