La histórica textil marplatense Textilana, propietaria de la reconocida marca Mauro Sergio, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Con una deuda que supera los 5.200 millones de pesos, pérdidas millonarias y una fuerte caída en las ventas, la compañía ingresó en concurso preventivo y mantiene en vilo a unos 200 trabajadores que observan con preocupación el futuro de sus puestos laborales.
Durante décadas, Mauro Sergio fue una de las marcas emblemáticas de la industria textil argentina. Desde su planta en Mar del Plata logró construir una estructura productiva integrada que incluía hilandería, tejido, tintorería y confección propia, convirtiéndose en una referencia nacional en la fabricación de sweaters y prendas de punto. Sin embargo, el complejo escenario económico y la caída del consumo golpearon con fuerza a la empresa.
La situación se agravó a tal punto que Textilana se presentó en concurso preventivo el pasado 26 de marzo. Los números reflejan la magnitud de la crisis: la firma acumuló una deuda superior a los 5.200 millones de pesos y registró pérdidas cercanas a los 650 millones durante su último ejercicio económico.
Los balances muestran además un deterioro sostenido de la actividad comercial. Durante el ejercicio cerrado en septiembre de 2025, las ventas alcanzaron los 13.956 millones de pesos, una cifra significativamente inferior a la del período anterior. Más preocupante aún fue la caída de las ventas físicas, que registraron un desplome acumulado superior al 25% en los últimos dos años.
El impacto sobre los trabajadores fue inmediato. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, la empresa implementó un esquema de suspensiones que alcanzó a 175 empleados, quienes percibieron apenas el 78% de sus salarios durante ese período. Aunque posteriormente no se produjeron nuevos despidos masivos, la actividad productiva continuó reduciéndose y la incertidumbre se instaló en la planta.
Según denunciaron representantes gremiales, muchas áreas funcionan actualmente con niveles mínimos de producción. Los delegados sostienen que algunas trabajadoras son retiradas antes de completar su jornada debido a la falta de actividad. Además, entre 40 y 50 personas dejaron la empresa durante los primeros meses de 2026, profundizando la reducción de personal.
La magnitud del retroceso queda en evidencia al observar la evolución histórica de la planta laboral. Mientras que en 2008 Textilana llegó a emplear a más de 800 trabajadores, actualmente apenas conserva alrededor de 200 puestos. Para las familias afectadas, el temor principal es que la situación continúe deteriorándose y termine derivando en nuevos recortes o incluso en el cierre definitivo de sectores productivos.
El caso de Mauro Sergio no aparece aislado del contexto general que atraviesa la industria textil argentina. Diversos informes sectoriales muestran una fuerte caída de la producción, pérdida de empleos registrados y un crecimiento acelerado de las importaciones de indumentaria. Empresarios y trabajadores coinciden en señalar que la combinación de menor consumo interno y mayor competencia externa está generando serias dificultades para la producción nacional.
Uno de los mayores interrogantes es qué ocurrirá con la compañía una vez finalizado el proceso concursal. Entre los trabajadores existe preocupación por la posibilidad de que la empresa abandone progresivamente la fabricación local para transformarse en una simple comercializadora de productos importados. Esa posibilidad representaría un golpe para una marca que construyó su identidad durante décadas alrededor de la producción nacional.
Mientras avanza el concurso preventivo y continúan las negociaciones para reestructurar la deuda, cientos de familias permanecen pendientes de una definición que podría marcar el futuro de una de las firmas textiles más emblemáticas de Mar del Plata. El desenlace de la crisis será seguido de cerca por todo el sector industrial, que observa con preocupación los desafíos que enfrenta actualmente la producción argentina.
Fuente: InfoGremiales



