Los bancos anticipan una mejora del crédito y esperan una caída de la mora durante el segundo semestre

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Luego de varios meses marcados por la cautela financiera y el deterioro del poder adquisitivo de familias y empresas, el sistema bancario argentino comienza a mostrar señales de mayor optimismo. Las principales entidades financieras prevén una reducción en los niveles de mora y apuestan a una recuperación de la demanda de créditos durante la segunda mitad de 2026, impulsada por una desaceleración de la inflación, una mayor estabilidad macroeconómica y una mejora gradual en la capacidad de pago de los deudores.

Las proyecciones surgen de relevamientos realizados entre bancos públicos y privados, cuyos directivos consideran que el escenario económico podría comenzar a mostrar una dinámica más favorable para la actividad crediticia. Si bien reconocen que persisten riesgos y que algunos sectores continúan atravesando dificultades, entienden que las condiciones generales son mejores que las observadas durante buena parte de 2025.

Menos mora y más capacidad de pago

Uno de los indicadores que más preocupa al sistema financiero es el nivel de mora, es decir, la cantidad de personas y empresas que presentan atrasos en el pago de préstamos, tarjetas de crédito y otras obligaciones bancarias.

Durante los últimos meses se registró un incremento de la morosidad asociado al ajuste económico, la caída del consumo y la pérdida de ingresos reales. Sin embargo, las entidades financieras observan que ese proceso podría comenzar a revertirse gradualmente.

Según los bancos, la desaceleración inflacionaria contribuye a estabilizar los ingresos y permite una mejor planificación financiera por parte de los hogares, reduciendo el riesgo de incumplimientos futuros.

El crédito vuelve a aparecer en el radar

Las entidades también proyectan una recuperación de la demanda crediticia durante el segundo semestre. Entre los segmentos con mejores perspectivas aparecen:

  • Créditos personales.
  • Préstamos prendarios para la compra de vehículos.
  • Financiamiento para pequeñas y medianas empresas.
  • Créditos hipotecarios.
  • Tarjetas de crédito y consumo financiado.

La expectativa está vinculada a una eventual consolidación de la estabilidad económica y a una mayor confianza de consumidores y empresas para asumir compromisos financieros de mediano y largo plazo.

Un sistema financiero que busca expandirse

El crédito continúa representando una proporción reducida del Producto Bruto Interno en comparación con otros países de la región. Por esa razón, los bancos consideran que existe un amplio margen para expandir el financiamiento si se consolida el proceso de estabilización económica.

La recuperación del crédito es observada como un elemento central para impulsar el consumo, facilitar inversiones y acompañar la actividad productiva. Diversos sectores empresariales sostienen que el acceso al financiamiento resulta clave para sostener proyectos de crecimiento y generación de empleo.

La inflación sigue siendo el factor determinante

A pesar del optimismo, las entidades financieras coinciden en que la evolución de la inflación seguirá siendo la variable más importante durante los próximos meses.

Una continuidad en la desaceleración de los precios permitiría consolidar tasas de interés más previsibles, mejorar la capacidad de pago de los deudores y generar condiciones más favorables para el otorgamiento de nuevos préstamos.

Por el contrario, cualquier interrupción en ese proceso podría afectar nuevamente la confianza de consumidores, empresas y entidades financieras.

El desafío de reactivar la economía real

Los especialistas señalan que una recuperación del crédito por sí sola no garantiza una mejora económica general. Para que el financiamiento crezca de manera sostenida será necesario que también se fortalezca la actividad productiva, el empleo y el ingreso de las familias.

En ese sentido, la evolución de sectores como la industria, el comercio y la construcción será determinante para consolidar un escenario de mayor demanda de préstamos y menor nivel de incumplimientos.

Expectativas para la segunda mitad de 2026

Con una inflación que muestra señales de desaceleración, tasas de interés más estables y una economía que busca recuperar dinamismo, los bancos comienzan a proyectar un escenario más favorable para los próximos meses.

La expectativa de una caída de la mora y una expansión del crédito aparece como uno de los indicadores que el sistema financiero seguirá con mayor atención durante el segundo semestre. Si esas previsiones se cumplen, podrían convertirse en una de las principales señales de normalización económica tras varios años de volatilidad e incertidumbre.

Fuente: Ámbito Financiero
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