El Gobierno nacional dio un paso clave en el proceso de privatización de la Hidrovía Paraná-Paraguay al preadjudicar la concesión de la Vía Navegable Troncal al consorcio integrado por la firma belga Jan De Nul y la empresa argentina Servimagnus. La decisión abre ahora un período de siete días para la presentación de eventuales impugnaciones antes de la adjudicación definitiva.
La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) recomendó adjudicar el contrato al consorcio belgo-argentino luego de evaluar las ofertas presentadas en el marco de una licitación considerada estratégica para el comercio exterior argentino. Por esta vía navegable circula alrededor del 80% de las exportaciones del país, especialmente productos agroindustriales provenientes de la región central.
Según el dictamen oficial, Jan De Nul–Servimagnus obtuvo la mejor calificación técnica del proceso y alcanzó 186,2 puntos totales, superando a la empresa belga DEME, que quedó en segundo lugar con 162,14 puntos. La diferencia se definió por los antecedentes operativos y la capacidad técnica de las compañías, ya que ambas ofertas económicas fueron idénticas.
La compañía brasileña DTA Engenharia, que también participaba del proceso, quedó excluida en una etapa previa luego de que su propuesta fuera declarada inadmisible por no cumplir con requisitos vinculados a las garantías exigidas por el pliego licitatorio.
El Gobierno destacó que la evaluación fue diseñada junto con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que participó como asesor para fortalecer los estándares de transparencia y competencia internacional. Además, aseguró que la revisión integral del procedimiento confirmó el cumplimiento de la normativa argentina y de las recomendaciones internacionales aplicables a este tipo de procesos.
La nueva concesión contempla un plazo de 25 años e incluye tareas de dragado, balizamiento y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, considerada la principal arteria logística del Mercosur. La hidrovía conecta los puertos argentinos con Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, convirtiéndose en uno de los corredores comerciales más importantes de América del Sur.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que el nuevo esquema permitirá modernizar la infraestructura y reducir costos logísticos para los exportadores. Según estimaciones oficiales, la concesión podría generar mejoras operativas y una reducción de costos cercana al 15% para los usuarios del sistema.
Sin embargo, el proceso no estuvo exento de polémicas. Durante los últimos meses distintos sectores políticos y organismos de control plantearon observaciones sobre el diseño de la licitación. La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) advirtió sobre posibles irregularidades en algunos aspectos del procedimiento, mientras que dirigentes opositores reclamaron mayores controles y transparencia.
La etapa actual abre un período de siete días corridos para que las empresas participantes presenten impugnaciones formales. Una vez concluido ese plazo y resueltas las observaciones que pudieran surgir, el Gobierno avanzará con la adjudicación definitiva del contrato.
La definición de la concesión de la Hidrovía representa una de las decisiones económicas y logísticas más relevantes del año, ya que involucra el principal corredor por donde ingresan los dólares de las exportaciones argentinas y por donde transita buena parte del comercio regional.
Fuente: Política Argentina



