“Nadie conoce a un violento, pero todas conocemos una víctima”

Claudio Barrelier
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Claudio Barrelier es un asesino. Un femicida. También está acusado de abusar de una menor. Pero además de todo eso, Claudio Barrelier es algo más: es un miembro de la sociedad. Es un hijo, un hermano, un amigo. Es ese tipo que te cruzás en el barrio y te parece simpático.


Lo digo porque a veces quisiéramos imaginar a estos hombres como monstruos aislados, como bichos raros que viven lejos de nosotros. Pero no. Son parte de nuestra sociedad. Caminan entre nosotros. Trabajan, tienen amigos, participan de clubes, comparten espacios con todos nosotros. Y por eso creo que Claudio Barrelier es el ejemplo perfecto de lo que llamamos un hijo sano del patriarcado.


Sí, ya sé. Algunos dirán: “otra vez con ese concepto”. Pero pensemos en esto: tenía una denuncia por secuestro y privación ilegítima de la libertad de una mujer que salió de su casa maniatada con precintos y semidesnuda. Estuvo apenas veinte días detenido. Un juez lo liberó. Y siguió con su vida. Siguió trabajando en la municipalidad. Siguió frecuentando el club. Siguió reuniéndose con sus amigos. A él no le pasó nada.


Y eso me lleva a preguntarme: ¿cuántos Claudio Barrelier tenemos alrededor? ¿Qué tan cerca están de nosotros? Ojalá fueran pocos. Ojalá fueran excepciones. Pero si les soy sincera, la respuesta a esa pregunta me da miedo. Porque todos creemos que no tenemos ningún femicida cerca. Y probablemente sea cierto.


Pero seguramente sí tenemos un amigo que hizo un comentario machista y nadie le dijo nada. Un compañero que insistió cuando una mujer ya había dicho que no. Un conocido que humilló, controló o acosó a una mujer y fue justificado con un “no exageres, no es tan grave”. No, eso no es lo mismo que abusar o matar.
Pero sí ayuda a construir una sociedad donde esas violencias son posibles. Y hay algo que me llama la atención cada vez que hablo de esto con los hombres que me rodean.


Ninguno reconoce haber tenido conductas violentas hacia una mujer. Ninguno conoce a hombres que las hayan tenido. Sin embargo, todas tenemos amigas, hermanas, compañeras o conocidas que sufrieron violencia por parte de un hombre. Entonces los números no me dan. Porque las mujeres contamos nuestras historias. Las estadísticas existen. Las denuncias existen. Las víctimas existen.


Lo que muchas veces no aparece es la responsabilidad de quienes ejercen esas violencias y de quienes las minimizan. Si algún día desaparezco, sé que mi cartel lo va a llevar otra mujer. Hay una realidad y es que en Argentina hay un femicidio cada 31 horas, es decir que cada 31 horas nace un femicida. Dejemos de construir esta sociedad o por lo menos la hagamos un poco más incómoda para los femicidas.

Esta es una invitación para que los hombres también hablan acerca de la violencia de género entre ustedes, se cuestionen cosas porque claramente solas no podemos y sobre todo porque ustedes son partes del problema.

Por Victoria Granero

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