Vivas nos queremos: cuando el silencio institucional también mata

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La Mesa Intersindical de Mujeres de Córdoba convoca a una conferencia de prensa en la CGT en un contexto marcado por la persistencia de la violencia de género, los femicidios y el retroceso de políticas públicas destinadas a proteger a mujeres y diversidades.

A once años de la irrupción de Ni Una Menos, el grito de “Vivas nos queremos” sigue resonando con una vigencia dolorosa. La Mesa Intersindical de Mujeres de Córdoba convocó para este martes una conferencia de prensa en la Casa Histórica de la CGT para volver a poner sobre la mesa una realidad que, lejos de desaparecer, continúa cobrando víctimas en todo el país.

La movilización sindical se produce en un escenario donde los femicidios siguen ocupando titulares mientras las respuestas institucionales aparecen cada vez más debilitadas. Organizaciones de mujeres denuncian que la violencia machista no sólo se expresa en los hechos más extremos, sino también en la precarización laboral, la desigualdad económica, la falta de acceso a derechos básicos y el abandono estatal de quienes buscan ayuda.

Pero la discusión excede los números. Cada caso vuelve a exponer fallas repetidas: denuncias que no son escuchadas, medidas de protección que llegan tarde, sistemas judiciales lentos y estructuras burocráticas que muchas veces reaccionan cuando la tragedia ya ocurrió. La pregunta que se repite después de cada femicidio sigue siendo la misma: ¿qué faltó hacer antes?

Las críticas también alcanzan a sectores del poder político que, más allá de los discursos, no siempre logran traducir los compromisos públicos en políticas concretas y sostenidas. La violencia de género requiere inversión, capacitación, presencia territorial y acompañamiento permanente. Sin esas herramientas, las declaraciones terminan convirtiéndose en gestos simbólicos incapaces de modificar la realidad.

En paralelo, los medios de comunicación siguen enfrentando desafíos pendientes. Aunque hubo avances importantes en la cobertura con perspectiva de género, todavía persisten enfoques que espectacularizan el dolor, reducen las historias a hechos policiales aislados o invisibilizan las dimensiones sociales y estructurales del problema.

La convocatoria de la Mesa Intersindical busca justamente recuperar una mirada colectiva. Recordar que detrás de cada caso hay una trama social que involucra instituciones, políticas públicas, organizaciones comunitarias y responsabilidades compartidas. Que la violencia no empieza con el crimen ni termina con una condena judicial.

Desde el movimiento sindical sostienen que la defensa de los derechos de las mujeres también forma parte de la lucha por condiciones dignas de vida y trabajo. Por eso la convocatoria no se limita a una denuncia, sino que propone volver a instalar en la agenda pública un debate que algunos sectores parecen empeñados en minimizar.

Porque cuando una mujer denuncia y no recibe respuesta, falla el Estado. Cuando una víctima queda sola, falla la comunidad. Cuando el problema desaparece de la agenda pública, fallan también quienes tienen la responsabilidad de informar. Y cuando la indiferencia se vuelve costumbre, la violencia encuentra terreno fértil para reproducirse.

Por eso el reclamo sigue siendo el mismo. Tan urgente como hace una década. Tan necesario como siempre: vivas, libres y con derechos.

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