Paradoja energética: las pymes trabajan casi al máximo, pero igual siguen los despidos en el sector

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Mientras el Gobierno nacional celebra inversiones millonarias en energía y promete un “boom” exportador, la realidad que atraviesan cientos de trabajadores del sector muestra otra cara: más de la mitad de las pymes proveedoras de la industria energética operan casi al límite de su capacidad instalada, pero los despidos y la precarización laboral continúan creciendo.

Así lo revela un informe difundido por empresarios del sector, que advierte sobre un escenario contradictorio donde aumenta la actividad, pero no se traduce en estabilidad laboral ni mejora para los trabajadores.

Mucha actividad, poco empleo

Según el relevamiento, más del 50% de las pequeñas y medianas empresas proveedoras del sector energético trabaja actualmente con niveles de utilización de capacidad muy elevados, impulsados principalmente por la actividad en Vaca Muerta y proyectos vinculados al petróleo y gas.

Sin embargo, lejos de generar una recuperación sostenida del empleo, muchas firmas continúan reduciendo personal o frenando nuevas contrataciones debido a la incertidumbre económica, la caída del consumo interno y el fuerte aumento de costos operativos.

Empresarios del rubro alertan además sobre problemas financieros, dificultades para acceder a crédito y presión impositiva, factores que complican la sostenibilidad de numerosas compañías del sector

Ajuste y precarización

El panorama laboral preocupa especialmente a sindicatos y trabajadores, que denuncian una creciente flexibilización en distintas áreas de la actividad energética.

A pesar de los anuncios oficiales sobre inversiones récord y crecimiento de exportaciones, desde el sector gremial sostienen que gran parte de esa expansión no está derramando sobre salarios ni condiciones laborales.

En paralelo, advierten que muchas empresas buscan aumentar productividad reduciendo costos laborales, lo que deriva en despidos, tercerizaciones y mayor precarización.

El contraste con el relato oficial

La situación vuelve a poner en discusión el modelo económico impulsado por Javier Milei. Mientras el Gobierno apuesta al sector energético como uno de los motores centrales de la economía argentina, los números muestran que el crecimiento de la actividad no necesariamente se traduce en más empleo ni en mejores condiciones para los trabajadores.

El fenómeno refleja además una tendencia que se repite en distintos sectores productivos: empresas que aumentan producción y eficiencia, pero con menos personal y mayor presión sobre quienes continúan trabajando.

En medio del ajuste, la promesa del “derrame” todavía no llega a miles de trabajadores que ven cómo la actividad crece, pero sus puestos laborales siguen pendiendo de un hilo.

Fuente: Infogremiales

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