“La CGT dejó solo a Furlán”: crece la interna sindical tras la intervención de la UOM

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La crisis dentro del movimiento obrero sumó un nuevo capítulo explosivo luego de que sectores de la CGT prácticamente le soltaran la mano a la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), intervenida judicialmente tras la anulación de la reelección de Abel Furlán.

Mientras el sindicalismo combativo denuncia persecución política y judicial, en la “mesa chica” de la central obrera ya dan por “echada” la suerte del dirigente metalúrgico.

La UOM quedó aislada en su peor momento

La intervención judicial del gremio metalúrgico provocó una fuerte conmoción en el sindicalismo argentino. Sin embargo, la reacción de la CGT fue fría, limitada y llena de señales políticas.

Aunque hubo un comunicado formal de repudio y algunos gestos institucionales, gran parte de la conducción cegetista evitó involucrarse activamente en la defensa de Furlán.

En el abrazo simbólico a la sede de la UOM apenas participó una representación mínima de la conducción nacional de la CGT. Según distintas versiones gremiales, los sectores más poderosos de la central sindical decidieron “marcar distancia” del metalúrgico por su alineamiento con el kirchnerismo y su perfil confrontativo contra el gobierno de Javier Milei.

Le cobran su cercanía con Cristina y La Cámpora

Dentro de Azopardo aseguran que a Furlán nunca le perdonaron haber intentado construir un espacio sindical más duro frente a Milei por fuera de la estrategia moderada de la CGT tradicional.

El líder metalúrgico impulsó el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), una estructura con fuerte presencia de gremios combativos y cercanos al kirchnerismo.

La conducción cegetista, especialmente los sectores conocidos como “gordos” e “independientes”, consideran que Furlán buscó transformarse en referencia sindical opositora y cuestionó públicamente la pasividad de la central obrera frente al ajuste libertario.

Por eso, detrás del comunicado formal de apoyo, muchos dirigentes directamente optaron por dejarlo aislado políticamente.

La intervención que sacudió al sindicalismo

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo anuló la reelección de Furlán y ordenó intervenir la UOM por 180 días tras declarar inválidos los comicios en la seccional Campana, hecho que derivó en un efecto dominó sobre toda la conducción nacional.

La medida judicial fue interpretada por sectores sindicales como un avance directo sobre uno de los gremios industriales más importantes del país. La propia UOM denunció una maniobra “antidemocrática” y vinculó la decisión con intereses empresariales y políticos.

Furlán incluso comparó la situación actual con las históricas intervenciones sufridas por el gremio durante gobiernos militares y procesos de ajuste económico.

Grieta sindical y tensión con Milei

El conflicto expone además la profunda división interna dentro del sindicalismo argentino frente al gobierno libertario.

Mientras sectores combativos reclaman paros generales y confrontación directa, buena parte de la conducción cegetista mantiene una estrategia más negociadora y evita escalar el conflicto.

En paralelo, gremios y dirigentes cercanos a Furlán denuncian que existe una avanzada política y judicial para disciplinar sindicatos que confrontan abiertamente con el modelo económico nacional.

La CGT Córdoba, por ejemplo, repudió públicamente la intervención de la UOM y habló de un intento de anular la democracia sindical.

Una pelea que recién empieza

Lejos de retirarse, Furlán lanzó un “plan de resistencia” y convocó a una movilización al Congreso para el próximo 9 de junio, día en que el Senado tratará el pliego del juez Víctor Pesino, uno de los magistrados que firmó la intervención del gremio.

Mientras tanto, la UOM atraviesa una situación inédita: una estructura paralela armada por el propio sindicalismo metalúrgico convivirá con el interventor judicial designado, en medio de negociaciones salariales y una creciente tensión política.

La pelea ya no es solamente por el control de un sindicato histórico. En el fondo, lo que se discute es qué tipo de sindicalismo sobrevivirá en la Argentina de Milei: uno dispuesto a confrontar o uno decidido a negociar.

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