Granja tres arroyos cerró por tiempo indeterminado una de sus principales plantas

Granja tres arroz
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La principal empresa avícola del país paralizó su histórica planta de Concepción del Uruguay en medio de una profunda crisis financiera y un duro conflicto gremial. Cerca de mil trabajadores quedaron en una situación de incertidumbre laboral.

La crisis que atraviesa la industria avícola argentina sumó un nuevo capítulo de fuerte impacto luego de que la empresa Granja Tres Arroyos anunciara el cierre por tiempo indeterminado de su planta ubicada en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. La decisión afecta directamente a cerca de mil trabajadores y genera preocupación en toda la región, donde la actividad avícola representa uno de los principales motores económicos y laborales.

La compañía comunicó oficialmente que la paralización responde a una combinación de problemas financieros, caída de la competitividad y conflictos sindicales que, según la firma, terminaron afectando seriamente la operatoria de la planta. En el comunicado difundido por la empresa, Granja Tres Arroyos aseguró que las medidas gremiales “paralizaron las operaciones” y provocaron un “quiebre en la cadena de producción avícola” de la región.

La planta cerrada, conocida como “La China”, es una de las más importantes del grupo empresario y una de las mayores instalaciones avícolas del país. En los últimos años ya había registrado reducción de actividad, recortes de personal y dificultades para sostener el ritmo de producción. Según distintos informes, la faena diaria cayó drásticamente, pasando de alrededor de 700.000 pollos a apenas 200.000, reflejando el deterioro operativo que atraviesa la empresa.

Desde la empresa también señalaron que la crisis se profundizó a partir de factores externos que golpearon a todo el sector. Entre ellos mencionaron el cierre de mercados internacionales debido a la gripe aviar, la pérdida de competitividad frente a las importaciones y el aumento de costos internos en dólares. Además, remarcaron que debieron implementar procesos preventivos de crisis, programas de retiros voluntarios y pagos salariales escalonados para intentar sostener las operaciones.

Sin embargo, desde el sector gremial y entre los trabajadores la situación es interpretada de otra manera. Empleados de la planta denunciaron atrasos salariales, incumplimientos empresariales y un progresivo vaciamiento productivo. Diversas asambleas y protestas se realizaron durante las últimas semanas en Concepción del Uruguay, donde cientos de familias reclaman respuestas frente a la incertidumbre laboral y económica que atraviesan.

El impacto social del cierre preocupa especialmente en una ciudad fuertemente ligada a la actividad industrial avícola. Concepción del Uruguay depende en gran medida de este sector y una eventual pérdida masiva de empleos podría generar consecuencias económicas severas para comercios, servicios y pequeñas empresas vinculadas indirectamente a la producción de pollos. Distintos sectores locales advierten que el escenario recuerda otras crisis industriales que golpearon históricamente a Entre Ríos.

Ante la gravedad del conflicto, la Secretaría de Trabajo de Entre Ríos convocó de oficio a una audiencia de conciliación entre la empresa y los sindicatos. El objetivo oficial es intentar abrir una instancia de negociación que permita encontrar una salida al conflicto y evitar despidos masivos definitivos. Mientras tanto, la planta continúa paralizada y persiste la incertidumbre sobre cuándo podrían retomarse las actividades productivas.

La situación de Granja Tres Arroyos volvió a encender alarmas sobre el presente de la industria alimenticia y manufacturera argentina en medio de la apertura de importaciones, la caída del consumo y el deterioro del mercado interno. El caso aparece además como un símbolo de las dificultades que atraviesan sectores productivos tradicionales frente a un contexto económico cada vez más complejo, donde incluso empresas históricas y líderes del mercado comienzan a mostrar señales de fuerte fragilidad financiera.

Fuente: Ámbito

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