Diputados de la oposición cuestionaron duramente el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para regular el juego online y prevenir la ludopatía. Legisladores de la Coalición Cívica y otros espacios denunciaron que la iniciativa no apunta realmente a combatir la adicción al juego, sino que protege a las plataformas legales de apuestas y evita restringir el núcleo económico del negocio.
El proyecto de ley enviado por el Gobierno de Javier Milei para regular el juego online y prevenir la ludopatía desató una fuerte polémica política en el Congreso nacional. Legisladores opositores salieron rápidamente a cuestionar la iniciativa y aseguraron que el texto oficial “evita tocar el corazón del negocio” de las apuestas digitales, especialmente porque no prohíbe la publicidad de plataformas legales de juego.
La principal crítica provino de la diputada Mónica Frade, una de las impulsoras del proyecto aprobado parcialmente en Diputados durante 2024, que finalmente perdió estado parlamentario. Según sostuvo la legisladora, aquella iniciativa proponía una prohibición total de la publicidad de apuestas online, utilizando un esquema similar al aplicado años atrás con la publicidad del cigarrillo. “Cerrábamos el camino a un lobby poderoso: el juego”, afirmó Frade al cuestionar el nuevo proyecto oficial.
El Gobierno nacional sostiene que su iniciativa busca principalmente combatir las plataformas ilegales de apuestas, endurecer sanciones contra operadores clandestinos y reforzar mecanismos de protección para menores de edad. El texto también prevé campañas de prevención y coordinación entre organismos estatales para enfrentar el crecimiento de la ludopatía, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Sin embargo, desde sectores opositores remarcan que el proyecto prácticamente no modifica el funcionamiento de las plataformas legales ya autorizadas. Para los críticos, el punto central del problema sigue siendo la enorme presencia publicitaria de las casas de apuestas en televisión, redes sociales, camisetas de fútbol, transmisiones deportivas y plataformas digitales. “Eligieron ponerse del lado del lobby de las empresas de apuestas”, denunció el diputado Maximiliano Ferraro.
Uno de los aspectos más cuestionados es precisamente la ausencia de restricciones fuertes sobre publicidad. El proyecto oficial únicamente impide campañas dirigidas específicamente a menores de edad o asociadas a conductas delictivas, éxito económico o consumo de alcohol. Pero no elimina la promoción masiva de apuestas online ni prohíbe contratos publicitarios con influencers, deportistas o clubes de fútbol, algo que sí contemplaba la iniciativa opositora anterior.
La discusión se produce además en un contexto de creciente preocupación social por el aumento de casos de ludopatía vinculados a plataformas digitales. Especialistas en salud mental y organizaciones sociales vienen alertando sobre el crecimiento acelerado de apuestas online entre jóvenes y adolescentes, impulsado en gran parte por la fuerte presencia de publicidad en redes sociales y contenidos deportivos.
En los últimos años, el mercado del juego online creció de manera explosiva en Argentina y América Latina. La expansión de aplicaciones móviles, billeteras virtuales y plataformas digitales facilitó el acceso inmediato a apuestas deportivas, casinos online y juegos de azar las 24 horas del día. Ese crecimiento también abrió debates sobre regulación estatal, prevención de adicciones y posibles vínculos con lavado de dinero.
Desde el oficialismo, el proyecto fue impulsado principalmente desde el área de Desregulación y Transformación del Estado encabezada por Federico Sturzenegger. La oposición cuestiona precisamente ese punto y sostiene que la iniciativa prioriza una lógica de mercado antes que una estrategia sanitaria integral frente a la ludopatía.
La polémica también atraviesa al mundo del fútbol y del entretenimiento, donde las empresas de apuestas online se convirtieron en grandes patrocinadoras de clubes, torneos y transmisiones deportivas. Actualmente numerosas camisetas de equipos argentinos incluyen marcas de casas de apuestas, mientras influencers y figuras públicas promocionan plataformas de juego a través de redes sociales y contenidos digitales.
El proyecto comenzará ahora su recorrido parlamentario en medio de fuertes tensiones políticas y presión de distintos sectores económicos y sociales. Mientras el Gobierno insiste en que busca ordenar el mercado y combatir la ilegalidad, la oposición promete dar pelea para reinstalar restricciones mucho más severas sobre publicidad y captación de nuevos jugadores. El debate promete convertirse en uno de los temas más sensibles del año dentro del Congreso argentino por el impacto social creciente de las apuestas online y la ludopatía juvenil.
Fuente: Noticias Argentinas



