Charlas de quincho: el baterista enojado, las pantallas del Chiqui, embutidos radicales y el teatro de Mauricio

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La política argentina volvió a desplegar su costado más informal y simbólico en una nueva edición de las “Charlas de quincho”, con cruces entre la Iglesia, el Gobierno, el mundo del fútbol, la oposición y los movimientos internos del poder. Entre ironías, reuniones y gestos públicos, el clima político se mezcla con estrategias de posicionamiento de cara a 2027.

Las palabras del arzobispo Jorge García Cuerva en el Tedeum del 25 de mayo volvieron a encender la interna con el Gobierno nacional. Sus críticas al clima social y al “terrorismo de las redes” fueron interpretadas como un mensaje directo a la gestión de Javier Milei, que respondió a través de distintos referentes del oficialismo, aunque sin escalar públicamente el conflicto con la Iglesia en un contexto donde se espera una eventual visita del papa León XIV al país.

En paralelo, el diputado libertario “Bertie” Benegas Lynch, conocido también como el “baterista” por su participación en la banda presidencial, salió al cruce del arzobispo en redes sociales. Sus declaraciones reavivaron la tensión entre sectores del oficialismo y la Iglesia, aunque puertas adentro del Gobierno buscan evitar que el conflicto crezca en un momento de alta sensibilidad política.

Mientras tanto, el expresidente Mauricio Macri volvió a mostrarse en la escena pública con una aparición en el Teatro Coliseo, donde asistió al estreno de un musical junto a su entorno familiar. La escena fue leída en clave política como un intento de reposicionamiento del líder del PRO de cara al escenario electoral de 2027, en medio de la disputa por el liderazgo opositor frente al avance de La Libertad Avanza.

En el radicalismo, la agenda se cargó de reuniones políticas y debates internos. Gobernadores, intendentes y dirigentes del partido centenario volvieron a encontrarse en un contexto de fragmentación, con diferencias sobre la estrategia frente al Gobierno libertario. Algunos sectores buscan mantener la identidad propia, mientras otros evalúan acuerdos tácticos en distritos clave.

Uno de los momentos más comentados del clima político pasó por el encuentro de la UCR en Buenos Aires, donde además de las discusiones de fondo, los asistentes destacaron el clima distendido de la reunión y hasta los “embutidos” que formaron parte del menú informal del cónclave. Entre risas y análisis políticos, el radicalismo intenta reconstruir una hoja de ruta común

En el peronismo bonaerense, el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, volvió a jugar un rol inesperado en la escena política al impulsar la organización de “fan fest” y pantallas gigantes en municipios para acompañar a la Selección Argentina rumbo al Mundial 2026. La iniciativa reunió a intendentes del conurbano y volvió a mostrar la capacidad del fútbol como espacio de articulación política y territorial.

El armado también incluyó reuniones en el CEAMSE y la articulación con distintos jefes comunales, en un contexto donde el peronismo bonaerense sigue reordenando sus liderazgos internos. La Selección Argentina, en este caso, aparece como un punto de encuentro transversal que une gestión municipal, política y espectáculo deportivo.

En la Legislatura bonaerense, el reordenamiento de comisiones volvió a exhibir el delicado equilibrio entre kirchnerismo, kicillofismo y massismo. Tras semanas de negociaciones, se acordó un reparto de espacios clave que permitió destrabar el funcionamiento parlamentario, aunque las tensiones internas siguen latentes y se proyectan hacia el año electoral.

Fuente: Ámbito

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