El Fondo Monetario Internacional volvió a presionar al gobierno de Javier Milei para avanzar con una reforma estructural del sistema previsional argentino. Entre las principales exigencias aparecen cambios en la edad jubilatoria, eliminación gradual de moratorias y modificaciones en la relación entre aportes y haberes.
El Fondo Monetario Internacional volvió a colocar la reforma previsional en el centro de las negociaciones con el gobierno argentino y reclamó una transformación “integral” del sistema jubilatorio como parte de las condiciones vinculadas al acuerdo económico vigente. Según distintos documentos oficiales y reportes difundidos en los últimos días, el organismo considera que el actual esquema previsional argentino es “insostenible” a largo plazo y exige avanzar hacia un modelo con mayores restricciones y cambios estructurales.
Uno de los principales puntos planteados por el FMI apunta a fortalecer la relación entre aportes realizados y haberes jubilatorios percibidos. Actualmente, el sistema exige 30 años de aportes para acceder a una jubilación ordinaria, algo que deja fuera a millones de trabajadores con trayectorias laborales informales o intermitentes. El organismo propone reemplazar ese esquema por uno proporcional, donde cada trabajador acumule derechos previsionales según la cantidad efectiva de aportes realizados. Según el Fondo, eso permitiría eliminar progresivamente las moratorias jubilatorias.
Otro de los ejes más sensibles tiene que ver con la edad jubilatoria. El FMI sostiene que Argentina debe “alinear los parámetros previsionales con las tendencias demográficas”, una formulación que en la práctica implicaría aumentar gradualmente la edad de retiro. Además, el organismo plantea avanzar hacia una armonización entre hombres y mujeres, en línea con reformas impulsadas en otros países de la región. Distintos análisis advierten que el Gobierno podría avanzar en una suba progresiva hasta los 70 años en algunos sectores laborales.
El Fondo también cuestionó la existencia de más de 200 regímenes previsionales especiales y diferenciales en Argentina. Según el informe, la diversidad de cajas y sistemas genera “inequidades” y dificultades administrativas. Por eso, propone armonizar gradualmente los regímenes provinciales y especiales con el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), buscando reducir diferencias en edades de retiro, fórmulas de cálculo y beneficios específicos.
En paralelo, el organismo pidió ampliar la base de aportantes mediante reformas laborales y tributarias que reduzcan la informalidad. El FMI sostiene que el crecimiento del trabajo no registrado y de regímenes simplificados como el monotributo debilitó el financiamiento del sistema jubilatorio. Incluso sugirió revisar las condiciones de esos esquemas para incrementar aportes y reducir desigualdades entre trabajadores registrados y monotributistas.
Las reformas previsionales aparecen directamente vinculadas al objetivo central del acuerdo firmado entre el Gobierno y el FMI: sostener el superávit fiscal y garantizar capacidad de pago de la deuda externa. Según diversos informes, el ajuste sobre jubilaciones y pensiones ya representó uno de los componentes más importantes del recorte del gasto público desde la llegada de Milei al poder. La nueva etapa de reformas buscaría profundizar todavía más ese proceso.
Desde sectores sindicales, organizaciones de jubilados y economistas críticos advirtieron que las medidas podrían traducirse en una caída aún mayor de los haberes y en mayores dificultades para acceder a una jubilación completa. También cuestionaron la intención de eliminar moratorias previsionales, recordando que gran parte de los trabajadores argentinos atravesó largos períodos de informalidad laboral debido a las propias crisis económicas estructurales del país.
Mientras tanto, el Gobierno evita confirmar públicamente los detalles de una futura reforma previsional, aunque distintos funcionarios ya reconocieron que las modificaciones forman parte de los compromisos asumidos con el FMI para los próximos años. Según el cronograma difundido por el organismo internacional, la reforma estructural del sistema jubilatorio debería comenzar a implementarse antes de finales de 2027, en medio de un escenario político y social que promete fuertes tensiones alrededor del futuro de las jubilaciones argentinas.
Fuente: El Destape



