“No alcanza con que la gente venga”: crece la preocupación en Mar del Plata por la caída del consumo

Mar del Plata
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Comerciantes y empresarios turísticos alertaron que, pese al movimiento registrado durante el fin de semana largo, las ventas siguen sin repuntar. Desde distintos sectores aseguran que la crisis económica golpea cada vez más fuerte al turismo y al comercio local.

La ciudad de Mar del Plata volvió a mostrar movimiento turístico durante el último fin de semana largo, pero el alivio para comerciantes y empresarios fue parcial. Aunque miles de visitantes recorrieron la costa atlántica, desde distintos sectores económicos aseguraron que la presencia de turistas ya no garantiza consumo, una situación que empieza a preocupar seriamente a quienes dependen de la actividad comercial y gastronómica.

El reclamo fue encabezado por la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata, que difundió un informe elaborado por su Departamento de Estudios Sociales y Económicos. Según el relevamiento, las ventas apenas crecieron un 2,1% respecto a un fin de semana habitual, un porcentaje considerado insuficiente frente al aumento de costos y la caída sostenida del poder adquisitivo. La entidad remarcó que la mayoría de los comerciantes esperaba mejores resultados a partir de la llegada de turistas.

El presidente de la entidad empresaria, Blas Taladrid, resumió la preocupación del sector con una frase que rápidamente se viralizó: “No alcanza con que la gente venga, necesitamos que consuma”. El dirigente sostuvo que actualmente muchos visitantes realizan escapadas cortas, recorren la ciudad y disfrutan de espacios públicos, pero reducen al mínimo sus gastos en gastronomía, indumentaria y compras recreativas. Además, pidió mayor inversión en promoción turística y políticas que incentiven el consumo interno.

La situación económica general aparece como el principal factor detrás de este fenómeno. Diversos informes señalan que el deterioro del salario y el aumento constante del costo de vida obligaron a muchas familias a restringir gastos incluso durante sus vacaciones o escapadas. En Mar del Plata, comerciantes locales advirtieron que cada vez más personas utilizan tarjetas de crédito para comprar alimentos y productos básicos, una señal clara del deterioro económico que atraviesan amplios sectores de la población.

El impacto también se siente con fuerza en la gastronomía y la hotelería. Empresarios del sector aseguran que las estadías son más cortas y que el gasto promedio por turista cayó considerablemente en comparación con temporadas anteriores. Incluso durante enero, históricamente el mes más fuerte para la ciudad, distintas cámaras empresariales reconocieron que la ocupación hotelera estuvo lejos de alcanzar niveles completos y que muchos comercios trabajaron por debajo de sus expectativas.

En paralelo, comenzaron a multiplicarse los testimonios sobre la crisis laboral que atraviesa la ciudad costera. En redes sociales y medios locales aparecieron relatos de jóvenes profesionales que aseguran no conseguir empleo estable y denuncian una creciente precarización laboral. La dificultad para acceder a trabajos formales, sumada a la caída del consumo, genera un círculo económico complejo que afecta tanto al turismo como al comercio y a la vida cotidiana de miles de familias marplatenses.

Desde distintos espacios políticos y empresariales comenzaron a reclamar medidas urgentes para reactivar el movimiento económico en la ciudad. Algunos sectores apuntan directamente contra las políticas económicas nacionales y sostienen que la pérdida del poder adquisitivo impacta de lleno en destinos turísticos tradicionales como Mar del Plata. También advierten que, si la situación continúa, podrían profundizarse los cierres de comercios, la pérdida de empleos y el endeudamiento de pequeñas y medianas empresas.

Mientras tanto, en la ciudad balnearia crece la sensación de incertidumbre. Aunque el turismo sigue llegando y las calles mantienen cierto movimiento, comerciantes y trabajadores sostienen que el verdadero problema ya no es atraer visitantes, sino lograr que esos visitantes tengan capacidad económica para consumir. En una ciudad históricamente vinculada al turismo y al comercio, el temor es que la actividad continúe perdiendo fuerza en medio de un escenario económico cada vez más ajustado.

Fuente: Infonews

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