“Los cooperativistas sostenemos nuestro compromiso con los ideales inconclusos de aquellos utópicos fundadores de la Patria”
Celebramos junto a nuestro pueblo un nuevo aniversario de la Revolución política que dio lugar al nacimiento de la Patria. Aquellos hombres y mujeres fueron conscientes que había llegado la hora de revelarse contra un orden colonial caduco, en pos de abrir paso a un nuevo tiempo americanista, signado por procesos de independencia nacional, y anticolonialistas.
Desde esa visión ideológica impregnada de audacia, se generó la ruptura histórica, declarando ante su propio pueblo y el mundo la determinación de construir una “nueva y gloriosa nación libre de España…”, con el agregado posterior reclamado por San martín, del decisivo y cargado de futuro “… y de toda otra dominación extranjera”.
Entonces, como en la actualidad, las ideas de igualdad social y cultural y de justicia distributiva, han tropezado con los intereses y las pretensiones hegemónicas de los poderosos de adentro y de afuera. Aquellos eran los anhelos de los jóvenes líderes revolucionarios Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo, y, a poco de andar, José de San Martín.
En su época no se hablaba de batalla cultural o concentración mediática, pero la confrontación de ideas y la necesidad de estimular el pensamiento crítico ya formaban parte de la agenda prioritaria a la hora de cimentar el camino hacia la independencia definitiva. Moreno en su jura como Secretario de Guerra, convocaba a “no limitarse a suplantar al colonialismo, imitando sus concepciones e indolencias”. Concluía convocando a las transformaciones revolucionarias con audacia y, convencido del papel de la comunicación en la formación de la conciencia ciudadana, decide fundar “La Gaceta de Buenos Aires”.
El Cabildo en los días previos al 25 de mayo, fue el ámbito donde confrontaron con vehemencia las ideas revolucionarias y las que pugnaban por conservar la dependencia de la metrópoli. En respuesta a la justificación de la continuidad del sistema colonial, Juan José Castelli (el orador de la Revolución), respondió: “Las leyes declaran que los hijos legítimos son los herederos forzosos y únicos de los padres; y como aquí no hay más herederos, que nosotros, es falso que el derecho de disponer de nuestra herencia, hoy que la madre patria ha sucumbido, pertenezca a los españoles de Europa y no a los americanos.” Así derrotaba en términos políticos e ideológicos a la cultura de la fatalidad histórica del colonialismo.
Como entonces, hoy debemos asumir el reto de despojarnos de la cultura de la dependencia y subordinación, que en todos los tiempos presentan como lo “lógico y responsable”, consecuentemente los cambios y transformaciones son imposibles frente al orden constituido. Nuevamente, apelamos al pensamiento “belgraniano”: “Es preciso que despertemos de la inacción, que sacudamos el yugo extranjero, y que tengamos presente que a nuestra inercia debe éste su preponderancia. La Nación está abatida con tanto desdoro: apliquemos todos a buscar los medios de sacarla de este estado con todas nuestras fuerzas siguiendo los pasos de la naturaleza, esta madre sabia, que ha depositado en cada país una riqueza para que trabajando el hombre lo haga poderoso y fuerte contra quien lo quiera oprimir.”
Una vez más debemos reivindicar el valor de la historia, recreando el pensamiento y el camino transitado por nuestro pueblo, demostrativo que, de las crisis sociales y culturales, se puede y debe salir apoyados en la potencia y la participación ciudadana. Como en otros momentos se intentó instalar el sofisma del fin de la historia, ahora aparecen cultores de irracionalismos antidemocráticos, que entre otros ruidosos señalamientos proclaman “somos lo moderno”, y que vienen de la nada, como si existiera una suerte de vacío histórico. En realidad, el devenir de nuestro pueblo está cargado de luchas con sus momentos de unión y desencuentros, incluyendo a los fundadores de Mayo y Julio.
Así llegamos al presente, con debates obligados por la crisis civilizatoria del sistema capitalista contemporáneo. ¿Cómo garantizar el bienestar y la paz de la humanidad? ¿De qué modo preservar el planeta? ¿Cuál es el contenido de la democracia en el Siglo XXI? ¿Cómo articular nuestras reservas culturales y políticas para construir una Argentina auténticamente democrática?
Los cooperativistas nucleados en el IMFC nos sentimos partícipes activos de la tarea impostergable de conformar un país sustentado en una democracia participativa y con el pueblo como protagonista, a partir de los valores y principios de la cooperación.
Vayamos por las metas inconclusas que se propusieron los fundadores de la Patria. En esta renovada celebración, recreamos los motivos de siempre para festejar, y los gigantescos desafíos por enfrentar. Entre ellos, para ver “en trono a la noble igualdad”, es necesario vencer las resistencias de los poderes que se oponen a la distribución de la riqueza y la democratización de la palabra; sumar voluntades para consolidar la integración con los pueblos de nuestro continente, afirmar la soberanía nacional y garantizar el cumplimiento pleno de los derechos humanos para nosotros y para nuestra posteridad.
Al decir de Cervantes: “La historia no se repite, es maestra de la vida, ejemplo y aviso de lo presente y advertencia de lo porvenir.” Celebremos unidos nuestra Revolución fundadora de la Patria.
Por el Consejo de Administración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos Coop. Ltda.



