Un informe reveló que organizar una clásica juntada para ver el Mundial 2026 costará mucho más caro que durante Qatar 2022. La combinación de inflación, caída salarial y aumento de alimentos provocó una pérdida cercana al 50% del poder de compra para reuniones futboleras entre amigos y familias argentinas.
El impacto de la crisis económica también empieza a sentirse en una de las tradiciones más populares del fútbol argentino: las juntadas para ver el Mundial. Un informe difundido por El Destape reveló que el poder de compra vinculado a reuniones mundialistas cayó casi 50% entre Qatar 2022 y la Copa del Mundo 2026 que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
El relevamiento analiza cuánto cuesta actualmente organizar una reunión típica para ver partidos de la Selección Argentina comparando precios de alimentos, bebidas y gastos básicos respecto al Mundial anterior. Según el informe, el fuerte aumento de precios en productos de consumo masivo dejó muy golpeada la capacidad de compra de amplios sectores sociales.
Entre los productos que más aumentaron aparecen carne, gaseosas, cerveza, snacks y artículos básicos utilizados habitualmente en encuentros futboleros. El trabajo sostiene que los salarios no lograron acompañar el ritmo inflacionario y eso provocó una pérdida muy fuerte del poder adquisitivo real de los consumidores argentinos.
El fenómeno refleja además un cambio más profundo en los hábitos de consumo cotidianos. Distintos estudios económicos vienen mostrando caída en ventas de supermercados, reducción de consumo de alimentos y un ajuste creciente en gastos recreativos por parte de las familias argentinas durante los últimos meses.
La situación adquiere todavía más relevancia considerando el enorme peso cultural que tienen los Mundiales en Argentina. Las reuniones familiares o entre amigos para compartir partidos forman parte de una tradición profundamente instalada desde hace décadas y suelen representar uno de los principales rituales sociales durante cada Copa del Mundo.
El informe también expone las dificultades que atraviesan especialmente sectores medios y trabajadores registrados frente al aumento sostenido del costo de vida. Aunque el Gobierno sostiene que la inflación comenzó a desacelerarse, distintos relevamientos privados remarcan que el deterioro acumulado del poder adquisitivo sigue siendo muy fuerte.
En paralelo, economistas advierten que muchos consumos recreativos comenzaron a convertirse nuevamente en gastos difíciles de afrontar para una parte importante de la población. Salidas, reuniones sociales y consumos vinculados al ocio aparecen entre los primeros rubros ajustados frente a la pérdida salarial.
El Mundial 2026, que promete enorme expectativa deportiva por la posible última participación de Lionel Messi en una Copa del Mundo, comenzará así atravesado también por una fuerte preocupación económica en Argentina. Para muchos hogares, seguir la Selección seguirá siendo una pasión innegociable, aunque organizar las tradicionales juntadas resulte cada vez más costoso.
La comparación entre Qatar 2022 y Estados Unidos 2026 termina funcionando así como otra radiografía del deterioro económico que atraviesa el consumo cotidiano en el país. Una realidad que ya no solo impacta en grandes gastos o inversiones, sino también en costumbres populares profundamente arraigadas entre los argentinos.
Fuente: El Destape



