Un nuevo estudio de opinión pública encendió alarmas en el Gobierno nacional. La imagen de Javier Milei registra una fuerte caída en la provincia de Buenos Aires, mientras que Axel Kicillof logra posicionarse por encima del Presidente en varios indicadores clave. El escenario electoral comienza a tensarse de cara al 2027.
La provincia de Buenos Aires vuelve a convertirse en el principal termómetro político del país y las últimas encuestas no trajeron buenas noticias para la Casa Rosada. Un nuevo relevamiento reveló una caída pronunciada en la imagen del presidente Javier Milei dentro del territorio bonaerense, mientras que el gobernador Axel Kicillof muestra números que entusiasman al peronismo y preocupan al oficialismo libertario.
El estudio, difundido en medio de un contexto económico complejo y de fuerte desgaste social, muestra que Milei perdió apoyo incluso en sectores donde había conseguido una adhesión importante durante el balotaje presidencial. La inflación persistente, el ajuste económico y la caída del poder adquisitivo aparecen como algunos de los factores que impactan directamente en la percepción pública sobre el Gobierno nacional.
Según los números publicados, Axel Kicillof logra superar al Presidente en imagen positiva dentro de la provincia y se fortalece como uno de los dirigentes opositores con mejor posicionamiento. En el peronismo interpretan estos datos como una señal de recuperación política luego del duro golpe electoral sufrido a nivel nacional en 2023.
La encuesta también refleja un crecimiento del malestar social frente al ajuste impulsado por el Gobierno libertario. La preocupación por el desempleo, la caída del salario y el aumento constante de tarifas y alimentos empieza a impactar de lleno en el humor social bonaerense, históricamente sensible a las crisis económicas.
Dentro del oficialismo nacional admiten en privado que Buenos Aires se transformó en un territorio cada vez más difícil para La Libertad Avanza. La figura de Kicillof conserva centralidad política y mantiene capacidad de articulación con intendentes, sindicatos y organizaciones sociales, algo que el peronismo considera clave para reorganizarse hacia el futuro.
El relevamiento además muestra otro dato que genera preocupación en el oficialismo: una parte importante de quienes votaron a Milei en 2023 hoy manifiestan decepción o dudas respecto del rumbo económico. Aunque el núcleo duro libertario se mantiene firme, aparecen señales de desgaste entre sectores medios y trabajadores golpeados por la crisis.
En paralelo, dirigentes opositores comenzaron a utilizar estos números para instalar la idea de un “cambio de clima político”. En distintos sectores del peronismo consideran que el Gobierno atraviesa un momento de desgaste acelerado y que el escenario podría complejizarse aún más si continúan cayendo indicadores económicos y sociales.
Más allá de que todavía falta tiempo para las próximas elecciones ejecutivas, las encuestas empiezan a ser observadas con atención tanto por el oficialismo como por la oposición. En política, Buenos Aires siempre pesa doble: concentra casi el 40% del padrón electoral y suele anticipar tendencias nacionales que después terminan impactando en todo el país.
Mientras el Gobierno nacional intenta sostener su relato de recuperación económica, las encuestas comienzan a mostrar señales de desgaste político en uno de los territorios más determinantes del país. Y en ese escenario, Axel Kicillof aparece nuevamente como una figura capaz de capitalizar el descontento social frente al ajuste libertario.



