El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) reclamó que el Salario Mínimo, Vital y Móvil debería ubicarse en $2.879.877 para garantizar condiciones dignas de vida. Además denunciaron que, desde la llegada de Javier Milei al poder, los trabajadores perdieron más de 62 billones de pesos en ingresos.
El malestar sindical vuelve a crecer en Argentina y esta vez con números demoledores sobre la mesa. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), espacio que nuclea a más de 140 organizaciones gremiales de distintas centrales obreras, lanzó un informe explosivo en el que asegura que el salario mínimo real debería rondar los 2,8 millones de pesos para cubrir las necesidades básicas de cualquier trabajador argentino.
La cifra difundida por el espacio sindical fue exactamente de $2.879.877 y surge, según explicaron, del cálculo de las nueve necesidades fundamentales contempladas por la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo: alimentación, vivienda, educación, salud, vestimenta, transporte, vacaciones, esparcimiento y previsión social.
El dato golpea de lleno contra el discurso oficial sobre recuperación económica. Para el FreSU, el salario mínimo actual quedó completamente destruido frente a la inflación y representa “el más bajo de la historia argentina”, incluso por debajo de los niveles registrados durante la década del noventa.
La denuncia no terminó ahí. El informe sostiene que desde el inicio del gobierno de Javier Milei los trabajadores asalariados perdieron más de 62 billones de pesos acumulados en ingresos mensuales producto de la licuación salarial y el ajuste económico.
Según el relevamiento gremial, cada trabajador del sector privado perdió en promedio más de 2,3 millones de pesos, mientras que en el sector público el derrumbe salarial habría superado los 12 millones de pesos por empleado. Para los sindicatos, esta situación explica el nivel de endeudamiento récord que atraviesan millones de familias argentinas.
El FreSU viene consolidándose como uno de los espacios sindicales más duros contra las políticas del Gobierno nacional. Entre las organizaciones que lo integran aparecen gremios como la UOM, ATE, Aceiteros, CONADU Histórica, sindicatos aeronáuticos, papeleros y molineros, entre muchos otros.
En los últimos plenarios y congresos, los dirigentes del espacio no solo rechazaron la reforma laboral impulsada por el oficialismo, sino que además comenzaron a construir un programa político y económico propio bajo la consigna “Unidad, lucha y rebeldía para recuperar la patria”.
Dirigentes como Rodolfo Aguiar, Abel Furlán y Daniel Yofra vienen endureciendo el tono contra el Gobierno y plantean que el ajuste actual busca disciplinar a trabajadores y organizaciones sindicales mediante salarios de pobreza.



