Cicaré evitó la quiebra y entró en concurso preventivo para reestructurar una deuda millonaria

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La histórica fabricante argentina de helicópteros Cicaré logró evitar la quiebra definitiva tras obtener la conversión judicial a concurso preventivo. La empresa, reconocida internacionalmente por sus helicópteros ultralivianos y elogiada en reiteradas ocasiones por Mauricio Macri, buscará ahora renegociar una deuda superior a los mil millones de pesos para intentar sostener su continuidad operativa.

La compañía Cicaré, con sede en la ciudad bonaerense de Saladillo, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia luego de haber ingresado formalmente en concurso preventivo de acreedores. La medida fue autorizada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 29, a cargo del juez Alberto Alemán, quien aceptó la conversión del proceso de quiebra decretado inicialmente en diciembre de 2025. La decisión judicial permitirá a la empresa abrir negociaciones con acreedores, reestructurar sus pasivos y evitar el cierre definitivo de una de las firmas tecnológicas más emblemáticas del sector aeronáutico argentino.

La noticia generó fuerte repercusión debido a la relevancia simbólica que Cicaré adquirió durante los años de gobierno de Mauricio Macri. El expresidente visitó la planta en varias oportunidades y presentó a la empresa como un ejemplo del potencial innovador argentino. Durante la campaña presidencial de 2015 y luego nuevamente en 2017, ya como mandatario, Macri recorrió las instalaciones y participó del anuncio de ampliación productiva de la compañía. En aquellas ocasiones destacó que era “un orgullo” que tecnología desarrollada en Saladillo pudiera exportarse al mundo y exhibió a la firma como un modelo de desarrollo industrial ligado a la innovación privada.

El respaldo político también estuvo acompañado por financiamiento estatal. Durante la gestión macrista, Cicaré recibió créditos superiores a los 17 millones de pesos a través del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), además de un fideicomiso cercano a los 20 millones otorgado mediante el Banco Nación. Según se informó en ese momento, esos fondos tenían como objetivo cuadruplicar la producción y consolidar la expansión internacional de la empresa. La firma logró efectivamente aumentar su presencia global y comenzó a exportar helicópteros ultralivianos a distintos países, incluyendo Australia, Alemania y Estados Unidos.

La historia de Cicaré está profundamente ligada a la figura de su fundador, Augusto “Pirincho” Cicaré, considerado uno de los grandes autodidactas de la ingeniería aeronáutica argentina. Su pasión por los motores comenzó desde muy joven: con apenas 11 años ya construía mecanismos propios y décadas más tarde logró desarrollar helicópteros reconocidos internacionalmente por su innovación y bajo costo operativo. Formalmente, la empresa fue constituida en 2005 para avanzar en el desarrollo del helicóptero ligero CH-14, aunque los primeros proyectos aeronáuticos de Cicaré se remontan a mucho antes.

Uno de los hitos más importantes para la compañía ocurrió en 2012, cuando exportó su primer helicóptero a Australia. Años más tarde profundizó su inserción internacional con la apertura de una filial en Reno, Nevada, dentro de Estados Unidos, buscando ampliar su presencia en el competitivo mercado aeronáutico norteamericano. Incluso durante 2025 había anunciado la exportación del primer helicóptero ultraliviano certificado fabricado en Argentina hacia Alemania, un hecho que había sido presentado como un logro para la industria tecnológica nacional.

Sin embargo, detrás de esa expansión comenzaron a acumularse problemas financieros que terminaron derivando en la crisis actual. Aunque los detalles completos del pasivo todavía no fueron difundidos oficialmente, trascendió que la deuda supera ampliamente los mil millones de pesos. La empresa argumentó ante la Justicia que la recuperación parcial del mercado internacional de aeronaves livianas podría permitirle recomponer ingresos y avanzar en un plan de saneamiento económico. Bajo esa premisa, la actual conducción encabezada por los hijos del fundador solicitó evitar la liquidación definitiva y acceder al mecanismo concursal.

El caso de Cicaré se suma además a una tendencia creciente de empresas argentinas que recurren al concurso preventivo como herramienta para intentar sobrevivir en un contexto económico complejo. Durante los últimos meses, firmas de distintos sectores —textil, electrodomésticos, papelero, agroindustrial y tecnológico— iniciaron procesos similares ante la combinación de caída del consumo, apertura de importaciones, dificultades crediticias y aumento de costos financieros. Analistas económicos advierten que el fenómeno refleja un deterioro generalizado del entramado productivo nacional.

Mientras tanto, el futuro de Cicaré permanece envuelto en incertidumbre. La empresa conserva un enorme prestigio técnico dentro de la industria aeronáutica y continúa siendo reconocida internacionalmente por el diseño de helicópteros ultralivianos innovadores. Sin embargo, la continuidad operativa dependerá ahora de la capacidad de renegociar deudas, recuperar mercados y sostener la actividad productiva en un escenario económico particularmente desafiante para la industria argentina. La resolución judicial evitó la quiebra inmediata, pero abrió una etapa decisiva para determinar si una de las compañías tecnológicas más emblemáticas del país logra finalmente superar su crisis financiera.

Fuente: InfoGremiales

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