El contratista Matías Tabar rompió el silencio y confirmó que el vocero presidencial pagó la totalidad de su obra con fajos de dólares en efectivo, justificando la evasión al asegurar que “en Argentina todo el mundo trabaja en negro”.
La situación judicial de Manuel Adorni se torna cada vez más asfixiante tras la ratificación del contratista Matías Tabar, quien confirmó que el funcionario le pagó 245 mil dólares en efectivo por la remodelación de su casa en el country Indio Cua. Según el relato del intermediario, el pago se realizó en dólares billete en dos etapas: un anticipo de 94 mil dólares y un segundo desembolso para cancelar el saldo total de la obra.
A pesar de que Tabar intentó defender la honestidad del vocero, sus declaraciones ante la justicia y los medios terminaron exponiendo el nivel de excentricidad de la propiedad. Entre los detalles más polémicos de la refacción, el contratista confirmó la instalación de una parrilla con control remoto, una cascada de agua en la piscina y un jacuzzi. Además, se reveló que mientras se realizaban estos trabajos, Adorni alquiló otra casa en el mismo country por un valor total de 21.000 dólares durante 18 meses.
Lo más escandaloso del testimonio fue la naturalización de la evasión fiscal. Tabar admitió que la obra se manejó por fuera del sistema bancario, afirmando que “ninguna persona en Argentina que esté construyendo una casa declara todo” y que facturar el total de los costos sería “imposible”. Aunque el constructor se declaró “libertario” y votante de Milei, sus palabras dejan al vocero presidencial en una posición de extrema fragilidad ante la investigación por presuntas irregularidades patrimoniales.



