Desde el IMFC adherimos y hacemos extensiva la circular de la Confederación de Cooperativas de la República Argentina (COOPERAR) la cual integra, que viene acompañando el desarrollo de cooperativas de inclusión sociolaboral para personas con discapacidad, en particular en el ámbito de la salud mental.
Ha causado preocupación la eliminación de las cooperativas en la modificación propuesta por el PEN del artículo 11 de la Ley de Salud Mental, donde se las indicaba como dispositivo para para implementar acciones de inclusión social y laboral en el marco de los servicios de salud mental.
A continuación detallamos los argumentos para no excluir la mención de las cooperativas del artículo 11 de la ley 26657:
La pregunta es: ¿por qué deben figurar en el listado de dispositivos las cooperativas de trabajo que brindan atención en salud mental y las cooperativas de inclusión sociolaboral?
Cinco líneas de argumentación fácticas:
1. Porque la existencia de las mismas disminuye el circuito de puerta giratoria (La Huella, 1ra cooperativa de inclusión se armó con ese objetivo).
2. Porque la existencia de las mismas aminora el gasto en internación y lo convierte en un sujeto en donde el Estado debe invertir en un sujeto productivo.
3. Porque disminuye el deterioro de habilidades sociales que los procesos de larga internación conducen a cualquier persona.
4. Porque genera procesos de autonomía y vida independiente.
5. Porque las cooperativas permiten un cambio de mirada cultural en la percepción de la discapacidad psicosocial actualmente vinculada a la peligrosidad y la tragedia (según palabras de la Directora actual de salud mental que solo citó a esos casos para justificar las reformas propuestas).
Cinco líneas de argumentación epistémicas / académicas desde las ciencias de la salud:
1. La salud mental tiene un componente social dinámico, los llamados determinantes sociales de la salud: las crisis, las migraciones, la ausencia de trabajo, la ausencia de lazo social. Todos ellos son parte de los síntomas de las dolencias subjetivas que produce un mayor deterioro en los cuadros. Las cooperativas son la tecnología de innovación social que produce por apoyos los vínculos sociales posibles y desarrollo de intereses y lazos de saber estar con otros.
2. Contamos con evidencia de las mejoras producidas en las personas con tratamiento psiquiátrico una vez que ingresan a estas cooperativas. Existen actualmente 15 cooperativas de este tipo y más de 80 emprendimientos sociales en salud aún dentro de los hospitales o servicios de salud.
3. Las cooperativas de inclusión sociolaboral son un dispositivo dual desde el punto de vista de su objeto (asistencia y producción) y garantizan la continuidad del tratamiento, pero ya en vida comunitaria, interactuado con el mundo de la producción en esta empresa cooperativa.
4. Las cooperativas son dispositivos de innovación, tecnologías sociales, herramientas que complementan al sistema de rehabilitación intrahospitalaria. Su composición actoral de múltiples asociados (usuarios, familiares, profesionales, instituciones, familia de apoyo, Universidades, Cooperativas, tutoras, empresas con RSE, etc.) constituye su novedad mayor.
5. La barrera más importante que una persona con discapacidad psicosocial, un mayor que las PCD Intelectual (dos discapacidades invisibles), es la barrera actitudinal y el no saber cómo tratarlas desde el punto de vista de la comunidad, que teme por prejuicios que giran sobre las personas cuando hay/hubo un diagnóstico psiquiátrico. Este ámbito de la “empresa social en comunidad” cambia radicalmente esta impronta en la familia, en la comunidad y en el saber médico.
6. La organización del trabajo y la organización de metas de manera diaria tiene un efecto en la organización psíquica y un efecto de reorganización de la identidad que la mera permanencia en un centro de tratamiento y la ocupación de las horas en los tratamientos tradicionales (sean del tipo que sean) no puede organizar. Ello en virtud que la identidad queda solo ligada a la posición de paciente (ser humano con derechos), no habilitando la emergencia de los talentos (“capital humano” en la expresión de este Gobierno) que, aún con la permanencia del padecimiento psíquico, toda persona posee. Este talento sí se ve facilitado, en cambio, con proyectos de tratamientos ambulatorios y de su estabilización en comunidad.
Desde el punto de vista del cooperativismo y de la organización cooperativa, cabe señalar que este tipo de entidades se encuentran expresamente reconocidas de interés por parte del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), ente que se encuentra en la órbita del Ministerio de Capital Humano, en sus Resoluciones 1/2019, 1366/2022 y 3628/2022.
Circular de la Comisión de Discapacidad – COOPERAR.
Pablo Tissera, Dirigente cooperativista y responsable del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos filial Córdoba.



