El vencimiento del congelamiento aplicado por el Gobierno sobre los impuestos a los combustibles encendió las alarmas en el sector energético. Distintos analistas y medios especializados advierten que los precios de la nafta y el gasoil podrían sufrir un fuerte incremento en los próximos días, con aumentos estimados entre el 15% y el 20%.
La preocupación creció luego de que comenzaran a circular versiones sobre un inminente ajuste en los surtidores una vez finalizado el esquema de contención impulsado por el Gobierno nacional. Según trascendió, el congelamiento dispuesto sobre los impuestos a los combustibles vence este 15 de mayo y las petroleras ya analizan cómo trasladar a precios el impacto acumulado de los últimos meses.
En ese contexto, distintos informes periodísticos advirtieron que la actualización pendiente de impuestos, sumada al aumento internacional del petróleo y al atraso acumulado en los valores locales, podría derivar en una suba cercana al 15% o incluso al 20% en naftas y gasoil. El escenario genera inquietud tanto en consumidores como en sectores productivos debido al impacto directo que el combustible tiene sobre la inflación y los costos logísticos.
El detonante principal de esta situación fue la fuerte escalada del precio internacional del petróleo durante los últimos meses, especialmente tras el agravamiento del conflicto en Medio Oriente. El barril Brent llegó a superar los 100 dólares y provocó fuertes incrementos en combustibles a nivel global. En Argentina, las petroleras ya aplicaron subas superiores al 20% durante marzo y abril, aunque el Gobierno decidió intervenir para evitar un traslado aún mayor a los surtidores.
La administración de Javier Milei había optado por postergar nuevamente la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al dióxido de carbono mediante el decreto 217/2026. La medida buscó contener el impacto inflacionario y evitar un nuevo golpe sobre el consumo interno, en un contexto económico marcado por la caída de la actividad y la pérdida de poder adquisitivo.
Sin embargo, la postergación tuvo un límite temporal y el vencimiento previsto para mediados de mayo vuelve a poner presión sobre el mercado energético. Distintos especialistas sostienen que, salvo una nueva intervención oficial, las petroleras buscarán recomponer márgenes de rentabilidad y trasladar tanto el aumento impositivo como el incremento del petróleo internacional.
En paralelo, YPF mantuvo durante las últimas semanas una política de aumentos parciales y medidas de contención para intentar amortiguar el impacto sobre los consumidores. Aun así, dentro del sector reconocen que existe un “desfasaje” entre los costos reales y el precio final en surtidores. La petrolera estatal convocó recientemente a reuniones con actores del sector para analizar el futuro de los valores de referencia en el mercado local.
El posible aumento de combustibles genera especial preocupación por su efecto sobre la inflación. Cada ajuste en naftas y gasoil impacta directamente sobre transporte, alimentos, logística y producción industrial. Por eso, el Gobierno viene intentando evitar subas bruscas mediante postergaciones impositivas y flexibilización en el uso de biocombustibles para reducir costos de refinación.
Mientras tanto, consumidores de todo el país comenzaron a buscar alternativas para amortiguar el impacto de los precios mediante descuentos y promociones ofrecidas por bancos, billeteras virtuales y aplicaciones de estaciones de servicio. En mayo, distintas empresas como YPF, Shell, Axion y Puma lanzaron beneficios y reintegros para sostener ventas en medio de un escenario de fuerte presión sobre el bolsillo.
Fuente: Política Argentina



