El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que la inflación comenzará a desacelerarse desde abril y pronosticó “los mejores 18 o 20 meses” para la Argentina. Sin embargo, sus declaraciones generaron polémica luego de que volviera a correr los plazos de recuperación económica prometidos por el Gobierno nacional.
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a defender el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y aseguró que a partir de abril comenzará una fuerte desaceleración de la inflación. Durante una exposición ante empresarios y representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, el funcionario afirmó que “los próximos 18 o 20 meses van a ser probablemente los mejores que la Argentina haya visto en las últimas décadas”.
Las declaraciones generaron repercusiones debido a que el oficialismo ya había realizado pronósticos similares en distintas oportunidades anteriores. Diversos sectores opositores y analistas económicos remarcaron que el Gobierno viene modificando constantemente los plazos de recuperación económica y de baja inflacionaria desde el inicio de la gestión libertaria. En ese marco, medios nacionales señalaron que Caputo volvió a “patear hacia adelante” la promesa de mejora económica mientras continúan las dificultades en el consumo y la actividad productiva.
Durante su exposición, el ministro reconoció además que la inflación de marzo superó el 3%, aunque intentó relativizar el dato asegurando que respondió a factores puntuales vinculados al aumento de combustibles, transporte y educación. Según explicó, el proceso de desaceleración inflacionaria “se vio interrumpido” por una fuerte dolarización previa a las elecciones y por una caída en la demanda de dinero.
Caputo sostuvo que el Gobierno logró “estabilizar la macroeconomía” y aseguró que la inflación “va a tener certificado de defunción”. En ese sentido, vinculó el éxito del plan económico a la recuperación de la confianza, la baja de tasas de interés y una mayor demanda de pesos. Sin embargo, distintos informes privados continúan proyectando índices inflacionarios superiores a los objetivos oficiales planteados por la administración nacional.
El titular del Palacio de Hacienda también defendió la apertura económica impulsada por el Gobierno y utilizó como ejemplo el caso de la empresa FATE para justificar la necesidad de aumentar la competencia externa. Según expresó, algunas compañías argentinas “no logran adaptarse” al nuevo esquema económico. Las declaraciones despertaron críticas desde sectores industriales y sindicales, que alertan sobre el impacto de las importaciones y el cierre de empresas nacionales.
En paralelo, el Gobierno enfrenta cuestionamientos por la caída del consumo masivo y la retracción de distintos sectores productivos. Diversos informes económicos muestran una reducción en ventas minoristas, actividad industrial y construcción durante los últimos meses. A eso se suma la preocupación por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento del desempleo en algunas ramas fabriles.
Otro de los focos de discusión recientes estuvo vinculado al índice de inflación del INDEC. Tras la salida de Marco Lavagna, Caputo reconoció públicamente que no estaba de acuerdo con modificar la metodología de medición del IPC mientras el proceso de desinflación aún no estuviera consolidado. El ministro negó presiones externas para cambiar el índice y aseguró que las diferencias estaban relacionadas únicamente con el momento adecuado para aplicar la nueva metodología.
Pese a las críticas y al complejo escenario económico, el Gobierno insiste en sostener un discurso optimista respecto a los próximos meses. Desde el oficialismo aseguran que el ajuste fiscal, la reducción de la emisión monetaria y la apertura económica permitirán consolidar un proceso de crecimiento sostenido. Mientras tanto, gran parte de la expectativa económica continúa puesta en la evolución de la inflación y en la posibilidad de una recuperación del consumo interno durante el segundo semestre del año.
Fuente: Política Argentina



