La actividad limonera del NOA comenzó a mostrar señales de recuperación luego de varios años marcados por la caída de precios internacionales y la pérdida de rentabilidad. Sin embargo, productores y empresarios advierten que el aumento de costos internos, los problemas logísticos y el atraso cambiario continúan golpeando la competitividad de una de las economías regionales más importantes del país.
La economía regional del limón atraviesa una etapa de recuperación moderada tras una prolongada crisis que afectó especialmente a productores del Noroeste Argentino. El sector venía de varios años atravesados por la sobreoferta internacional, la caída de los precios y márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos. En ese contexto, la mejora observada durante 2025 y el inicio de 2026 aparece como una señal alentadora para una actividad estratégica en provincias como Tucumán, donde el complejo citrícola representa una de las principales fuentes de empleo y exportación.
De acuerdo con datos difundidos por el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), las exportaciones vinculadas al complejo limonero mostraron una mejora significativa durante el último año. El negocio de fruta fresca registró un crecimiento cercano al 47% interanual en valor exportado, algo que el sector interpreta como un primer síntoma de recuperación después de varios ciclos negativos consecutivos. A su vez, Tucumán logró exportaciones por más de 966 millones de dólares durante 2025, con fuerte protagonismo del sector citrícola.
Sin embargo, los productores aseguran que el escenario continúa siendo extremadamente complejo debido al fuerte incremento de los costos internos. Desde la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) remarcaron que la mano de obra, los combustibles, los fertilizantes, los agroquímicos y la logística aumentaron por encima del precio internacional del limón, deteriorando nuevamente los márgenes de rentabilidad. Para las empresas exportadoras, producir en Argentina se volvió considerablemente más caro en dólares durante el último año.
Uno de los puntos más cuestionados por el sector es el atraso cambiario. Los empresarios citrícolas sostienen que la evolución del tipo de cambio quedó por detrás de la inflación y de los costos operativos, afectando directamente la competitividad exportadora. Según explicaron referentes de ACNOA, muchos de los insumos utilizados en la actividad están dolarizados, mientras que la actualización cambiaria no acompañó el incremento general de precios de la economía argentina. Esa combinación generó un fuerte encarecimiento de la producción medido en dólares.
A los problemas económicos se sumaron además dificultades climáticas que afectaron seriamente la cosecha durante esta campaña. Las intensas lluvias registradas entre febrero y abril en distintas zonas del NOA deterioraron caminos rurales y complicaron el ingreso a fincas y establecimientos productivos. Desde el sector señalaron que en algunas regiones las precipitaciones incluso triplicaron los niveles habituales, provocando demoras en la recolección y elevando aún más los costos logísticos.
La infraestructura aparece hoy como uno de los grandes desafíos para las economías regionales argentinas. Distintos informes de entidades empresarias advirtieron recientemente que el deterioro de rutas, caminos rurales y sistemas de transporte encarece la actividad productiva y limita la competitividad exportadora. En producciones como el limón, donde la logística tiene una incidencia determinante sobre el costo final, cada demora impacta directamente sobre la rentabilidad y el cumplimiento de contratos internacionales.
Pese a este panorama, el sector mantiene expectativas moderadamente positivas para los próximos meses. Los empresarios reconocen que la demanda internacional comenzó a mostrar señales más favorables luego de años de sobreoferta global, aunque consideran que será imposible consolidar una recuperación sostenida si no se corrigen problemas estructurales vinculados al costo argentino, la presión impositiva y la competitividad cambiaria. Además, reclaman mayores incentivos para las actividades exportadoras con valor agregado.
La situación del limón refleja, según distintos referentes productivos, una problemática que atraviesa a gran parte de las economías regionales del país. Mientras algunas actividades muestran mejoras parciales en exportaciones y precios internacionales, muchas continúan condicionadas por costos crecientes, dificultades logísticas y un contexto macroeconómico que limita la rentabilidad. En ese escenario, productores del NOA advierten que el desafío ya no pasa solamente por producir más, sino por lograr condiciones que permitan sostener la actividad y mantener el empleo regional.
Fuente: Ámbito Financiero



