Crisis: en abril, el 56% de los hogares cordobeses no pudo comprar los alimentos básicos

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Según el informe del instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas cada vez más familias recurren a créditos para comprar comida.

En abril, el 56,8% de los hogares de Córdoba no logró cubrir la Canasta Básica Alimentaria y cada vez más familias se endeudan para comprar comida. El estudio el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse) develó que el 88% financió alimentos con tarjetas de crédito, fiado o con dinero prestado.

El porcentaje de viviendas que lograron adquirir la comida necesaria, el 71,4% recurrió la asistencia estatal. Además, el 21,2% del total de hogares entrevistados solicitó alimentos o ayuda económica.

El informe advirtió que estos datos son particularmente preocupante: “La financiación de consumo básico comienza a mostrar signos de saturación, con tarjetas de crédito al límite, incremento de pagos mínimos, un sistema de fiado con morosidad del 27% y niveles de incobrabilidad del 16,8%”.

Datos que alarman

El estudio mostró que el 21,5% de familias cordobesas se quedó sin alimentos en algún momento del mes. El 32,1% experimentó hambre, sin poder satisfacerlo. El 52,8% redujo la cantidad de comidas, eliminando principalmente la cena.

“Estos indicadores configuran un escenario donde el acceso a la alimentación deja de estar garantizado por ingresos corrientes y pasa a depender crecientemente del crédito y la asistencia pública, consolidando una dinámica de alta fragilidad social estructural”, detalló Ietse.

El contexto

El Ietse estimó que la línea de pobreza alcanzó los $1.876.722, mientras que la de indigencia se ubicó en $1.029.591.

Si bien la inflación de abril fue del 2,63%, registrando una disminución del 0,07%, el bolsillo de las y los ciudadanos sigue golpeado.

La baja se debe a una menor presión estacional en el rubro educación tras el impacto de la canasta escolar en marzo; la moderación en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que descendió del 5,6% al 3,9%; la desaceleración en alimentos y bebidas sin alcohol, que pasó del 3,6% al 2,1%. 

En el caso de alimentos, el menor ritmo de aumento no responde a mejoras estructurales sino a una marcada contracción de la demanda, producto del deterioro del poder adquisitivo.

Durante abril, el comercio minorista de alimentos registró una caída interanual del -8,5% en volumen, confirmando la continuidad del proceso recesivo.

El primer cuatrimestre del año acumula una inflación de 12,1%, superando ya en 2,1 puntos porcentuales lo previsto en el Presupuesto Nacional 2026 para todo el año. En términos interanuales, la inflación alcanza el 32,1%, proyectándose un cierre anual cercano al 34,5%.

Fuente: La Nueva Mañana

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