En una fuerte señal política, intendentes bonaerenses y funcionarios del gobierno de Axel Kicillof marcharon al Ministerio de Capital Humano para exigir el envío de fondos destinados a asistencia alimentaria. Denuncian una deuda millonaria de la Nación y advierten que la crisis social se profundiza en los barrios.
La tensión entre la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo con una protesta encabezada por jefes comunales, ministros bonaerenses y dirigentes territoriales frente a la sede del Ministerio de Capital Humano. Con pancartas que decían “Milei, hacete cargo”, reclamaron la transferencia de recursos para sostener programas alimentarios.
Según denunciaron desde la administración de Axel Kicillof, Nación mantiene una deuda superior a los $220.000 millones vinculada al Servicio Alimentario Escolar (SAE), clave para garantizar comida en escuelas y asistencia en sectores vulnerables.
La movilización estuvo encabezada por el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque, junto a intendentes de distintos distritos y representantes de la Federación Argentina de Municipios. También participó la vicegobernadora Verónica Magario.
Los manifestantes intentaron presentar una nota formal a la ministra Sandra Pettovello, pero aseguraron que no fueron recibidos por funcionarios y que incluso encontraron las puertas cerradas en dependencias oficiales.
Desde la Provincia sostienen que el recorte nacional ocurre en el peor momento: caída del empleo, aumento del costo de vida y mayor demanda en comedores escolares y comunitarios. Afirman que municipios y gobernación están absorbiendo gastos que históricamente cubría el Estado nacional.
Kicillof respaldó el reclamo y aseguró que el Gobierno nacional “no puede seguir haciéndose el distraído” mientras profundiza la crisis económica y reduce partidas sensibles. También advirtió que son los intendentes quienes contienen el impacto social en cada distrito.
El conflicto reabre la discusión sobre el federalismo fiscal y la distribución de recursos en medio del ajuste libertario. Gobernadores e intendentes de distintas provincias vienen cuestionando la paralización de fondos nacionales para áreas esenciales.
Analistas remarcan que la pelea por alimentos tiene un peso simbólico mayor que cualquier otra disputa presupuestaria: cuando el debate pasa por comida para chicos y familias vulnerables, el costo político se multiplica.
Mientras tanto, desde Nación no hubo una respuesta pública de fondo al reclamo bonaerense durante la jornada, lo que anticipa que la pulseada continuará en los próximos días.
La protesta dejó una imagen contundente: intendentes reclamando comida frente a un ministerio cerrado. En tiempos de ajuste, la disputa por los fondos ya no es solo política: toca una de las necesidades más básicas de millones de argentinos.
Fuente: Motor Economico



