Adorni bajo fuego en Diputados: lo cruzaron por todos lados y Martín Menem tuvo que intervenir

Adorni
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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atravesó una jornada áspera en la Cámara de Diputados durante su informe de gestión. Recibió duras críticas de la oposición, pedidos de renuncia y cruces constantes, al punto que Martín Menem debió intervenir para ordenar el debate y defender el marco institucional de la sesión.

La presentación de Manuel Adorni en el Congreso estuvo lejos de ser un trámite administrativo. Lo que debía ser una exposición sobre la marcha del Gobierno terminó convertido en un campo de batalla político, con cuestionamientos por su patrimonio, sus explicaciones públicas y la situación general de la gestión nacional.

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando el diputado Pablo Juliano tomó la palabra y lanzó una dura ofensiva verbal contra el funcionario. Le reprochó haber necesitado la presencia de Javier Milei y buena parte del gabinete para respaldarlo en el recinto, sugiriendo debilidad política y falta de autonomía.

Juliano también cuestionó el contraste entre el discurso anticasta de campaña y las explicaciones ofrecidas por Adorni. Lo acusó de haberse adaptado rápidamente a las prácticas que el oficialismo prometía erradicar y de representar una nueva frustración para muchos votantes.

En medio de ese discurso, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, interrumpió para pedir respeto en las formas y exigir que el legislador se dirigiera al funcionario de “usted”. El episodio sumó tensión y mostró el nivel de crispación dentro del recinto.

La oposición aprovechó la comparecencia para insistir con preguntas vinculadas a gastos personales, propiedades y denuncias que ya son materia de investigación judicial. Desde distintos bloques remarcaron que no hubo respuestas convincentes ni aclaraciones suficientes.

Adorni, por su parte, rechazó los pedidos de renuncia y afirmó que seguirá en funciones. Según expresó luego de la sesión, eligió “dar la cara” y defender la gestión en el ámbito parlamentario pese al clima hostil.

La presencia de Milei en los palcos, acompañado por ministros y funcionarios, también fue leída como una señal política fuerte: blindar al jefe de Gabinete en una de sus jornadas más complejas desde que asumió.

Analistas sostienen que la sesión dejó una imagen delicada para el oficialismo: un funcionario obligado a defenderse más de acusaciones personales que de políticas públicas, y una oposición decidida a convertir cada exposición en una interpelación política total.

Mientras tanto, el Congreso volvió a mostrar una escena repetida en la Argentina reciente: mucho ruido, fuertes cruces y escaso debate de fondo sobre los problemas urgentes del país.

La sesión expuso más que a Adorni. Mostró a un Gobierno a la defensiva, necesitado de respaldo escénico y sin margen para errores. Cuando un informe de gestión termina en pedido de renuncia, el problema ya no es comunicacional: es político.

Fuente: Minuto uno

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