El triunviro de la CGT nacional visitó Córdoba y dejó un mensaje contundente en medio de la avanzada oficial sobre la reforma laboral. Reclamó unidad sindical, presencia federal y advirtió que no hay margen para la pasividad.
La Confederación General del Trabajo volvió a mostrar señales de endurecimiento frente al Gobierno nacional. En su paso por Córdoba, el integrante del triunvirato de conducción Cristian Jerónimo dejó una definición que resonó con fuerza en el sindicalismo local: “El movimiento obrero tiene que estar de pie y organizado”.
Jerónimo participó del acto por los 80 años de la Asociación Gremial de Trabajadores de la Universidad Nacional de Córdoba, conocida como Gremial San Martín, en una visita que también funcionó como señal política en la antesala de nuevas protestas sindicales.
El dirigente, titular del sindicato del vidrio y miembro de la conducción cegetista, sostuvo además que “no hay margen para la tibieza”, en referencia al contexto económico, laboral e institucional que atraviesa el país. Sus palabras se conocen días después de un nuevo revés judicial para la central obrera en la disputa por la reforma laboral.
La CGT viene cuestionando con dureza los cambios impulsados por el gobierno de Javier Milei, especialmente aquellos vinculados a flexibilización laboral, condiciones de contratación y debilitamiento de derechos sindicales.
En Córdoba, Jerónimo compartió escenario con otros referentes nacionales y provinciales, en un gesto orientado a fortalecer la presencia de la central en el interior del país. Según trascendió, uno de los objetivos es reactivar una agenda federal y consolidar regionales más fuertes.
La provincia tiene un peso simbólico particular para el sindicalismo argentino. Córdoba fue históricamente epicentro de grandes procesos obreros y estudiantiles, desde el Cordobazo hasta las actuales discusiones sobre empleo, industria y salarios.
El mensaje del dirigente también se leyó como un llamado a la unidad interna. La CGT cordobesa arrastra divisiones entre distintos sectores gremiales, y desde la conducción nacional buscan recomponer volumen político en un año marcado por conflictos sociales crecientes.
En paralelo, la central ratificó su estrategia de movilización y presión callejera, con acciones previstas por el Día del Trabajador y nuevas protestas contra el rumbo económico del Ejecutivo.
Para muchos sindicatos, la caída del consumo, la pérdida salarial y la reforma laboral configuran un escenario de alerta que exige mayor protagonismo gremial.
Cuando la CGT habla de ponerse de pie, no se refiere solo a marchar. Habla de reorganizar poder en un momento donde el trabajo perdió centralidad en la agenda oficial. La visita de Jerónimo a Córdoba mostró eso: que el sindicalismo busca volver a escena. Y si logra unidad, podría convertirse otra vez en actor decisivo del tiempo político argentino.
Fuente: La nueva mañana



