Horror en Mendoza: murió el bebé que había sido brutalmente golpeado por su padrastro

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El nene estuvo días internado en estado crítico, pero no resistió las lesiones; el acusado ya está detenido y la causa se agrava

Un nuevo caso de violencia extrema sacude a Mendoza y conmociona al país: murió el bebé que permanecía internado tras haber sido brutalmente golpeado por su padrastro. El pequeño no logró recuperarse de las graves lesiones y falleció luego de varios días en terapia intensiva.

El niño había ingresado al hospital con un cuadro crítico, con traumatismos severos y compromiso neurológico. Desde el primer momento, los médicos advirtieron que las heridas no eran compatibles con un accidente doméstico, sino con agresiones reiteradas.

Durante su internación, el panorama se volvió irreversible. Los profesionales confirmaron que presentaba muerte cerebral, lo que marcó un desenlace prácticamente inevitable pese a los intentos por salvarlo.

El caso dio un giro inmediato en la investigación judicial. El padrastro del menor, identificado como Cristian Gonzalo Fragapane, fue detenido e imputado inicialmente por intento de homicidio, pero con la muerte del niño la causa se agrava y cambia su calificación penal.

Las pericias fueron contundentes: las lesiones detectadas son compatibles con el llamado “síndrome del bebé sacudido”, una forma extrema de maltrato infantil que puede provocar daños cerebrales irreversibles o la muerte.

El hecho ocurrió en un contexto familiar que ahora está bajo la lupa. Se investiga qué rol tuvo el entorno del niño y si existían antecedentes de violencia. De hecho, trascendió que el menor ya había sido atendido anteriormente por lesiones, lo que refuerza la hipótesis de maltrato sostenido en el tiempo.

La muerte del bebé generó una profunda conmoción social y reavivó el debate sobre la violencia intrafamiliar y la falta de intervención temprana en casos de riesgo. Organizaciones y especialistas advierten que muchas de estas situaciones podrían prevenirse si se detectaran a tiempo.

Mientras tanto, la Justicia avanza para determinar responsabilidades y establecer cómo se llegó a este desenlace trágico. El acusado enfrenta ahora una imputación mucho más grave, con penas que podrían ser máximas.

Otra vida que se apaga en silencio, otra historia que llega tarde. El caso vuelve a poner en evidencia una realidad brutal: cuando la violencia ocurre puertas adentro, muchas veces el Estado llega cuando ya no hay nada que salvar.

Fuente: Noticias Argentinas

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