Yerba mate: sube el consumo y bajan los precios, pero crece la preocupación por la rentabilidad de los productores

Economia
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El consumo y las exportaciones de yerba mate continúan en alza tras la desregulación del mercado, pero la caída de precios y la pérdida de ingresos en origen generan alarma entre los productores, que advierten por la sostenibilidad del sector.

El mercado de la yerba mate atraviesa una etapa de cambios profundos, marcada por señales contradictorias. Por un lado, el consumo interno crece y se mantiene firme como uno de los hábitos más arraigados en la Argentina. Por el otro, la rentabilidad de quienes producen la materia prima muestra un deterioro sostenido.

Según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el consumo interno aumentó un 3,1% en el último año, alcanzando los 266,7 millones de kilos. A esto se suma un crecimiento del 7,3% en las exportaciones, que llegaron a casi 58 millones de kilos, consolidando la expansión del producto en mercados internacionales.

Este crecimiento confirma que la yerba mate no solo es un producto cultural profundamente arraigado, sino también un bien con proyección global. Países de Medio Oriente, Europa y Estados Unidos aparecen como destinos clave, impulsados por tendencias vinculadas al consumo saludable.

Sin embargo, detrás de estos números positivos se esconde una tensión estructural. La desregulación del sector modificó la forma en que se determinan los precios, eliminando los mecanismos de referencia que históricamente ordenaban la actividad.

A partir de estos cambios, los valores comenzaron a definirse por acuerdos entre privados, bajo un esquema de libre mercado. Esto generó una mayor competencia entre marcas y una caída en los precios al consumidor, que en términos reales registraron bajas significativas en los últimos años.

Desde la perspectiva oficial, esta dinámica tiene un efecto positivo: mejora el acceso al producto y dinamiza el mercado. Sin embargo, la situación es muy distinta en el primer eslabón de la cadena.

Los productores advierten que el precio de la hoja verde cayó en términos reales y no acompaña el aumento de los costos. Actualmente, reciben alrededor de $220.000 por tonelada, con una baja cercana al 27% en términos reales.

Además, su participación en el precio final se redujo considerablemente. Hoy captan cerca del 13% del valor de venta, cuando históricamente ese porcentaje rondaba el 23%. Esta pérdida de ingresos impacta directamente en la rentabilidad y pone en riesgo la continuidad de muchas explotaciones.

El problema no es menor si se tiene en cuenta que la producción de yerba mate es una actividad clave para economías regionales como Misiones y Corrientes, donde miles de familias dependen de esta cadena productiva.

El escenario actual refleja una paradoja: el mercado crece, el consumo se expande y los precios bajan para el consumidor, pero ese beneficio no se distribuye de manera equitativa en toda la cadena.

En definitiva, la yerba mate vuelve a mostrar una vieja tensión de la economía argentina: cuando el mercado se expande, no siempre todos los actores crecen al mismo ritmo. Y en este caso, los productores aparecen como el eslabón más vulnerable de una cadena que, al menos en los números, parece estar en auge.

Fuente: 50ambito

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