Mientras Milei protagonizaba un show musical en un evento privado, la justicia federal acumulaba nuevas pruebas sobre el esquema de retornos en la ANDIS. La fiscalía investiga si la recaudación ilegal en el organismo se mantuvo activa durante los meses de mayor exposición del discurso oficialista contra la corrupción.
Mientras el ajuste salvaje de la “motosierra” deja sin prestaciones a miles de personas con discapacidad, una investigación del diario Página/12 revela el lado más oscuro del marketing libertario. No fue “la casta” ni las regalías de sus libros: el fastuoso show de Javier Milei en el Movistar Arena habría sido financiado con dinero proveniente de empresarios beneficiados por una red de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
El “padrino” del show: La caja de los medicamentos
La investigación, firmada por el periodista Raúl Kollmann, pone nombres y apellidos al financiamiento del evento donde Milei cantó rock ante 15.000 personas. El alquiler del estadio, que rondó los 70.000 dólares, habría sido cubierto por la familia Kovalivker, dueña de la droguería Suizo Argentina.
Lo que el relato oficial intenta ocultar es que esta empresa es la principal proveedora de medicamentos de alto costo de la ANDIS. En criollo: el “León” rugía contra los empresarios prebendarios mientras uno de los mayores contratistas del Estado le pagaba el escenario.
Audios del horror: Dólares en la basura y retornos del 3%
La causa judicial, que ya cuenta con audios filtrados de Florencia Pérez Roldán (vinculada a los empresarios), describe maniobras de ocultamiento dignas de una película de gángsters:
- Fuga de divisas: Ante la inminencia de allanamientos, los empresarios habrían retirado 270.000 dólares de una propiedad.
- Plata tirada: En la desesperación por esconder el rastro del dinero, 50.000 dólares terminaron dentro de un contenedor de basura para evitar que la Policía Federal los encontrara.
Pero el escándalo no termina en el show. El fiscal Franco Picardi investiga la existencia de una “ventanilla de pagos indebidos” en la ANDIS, donde se exigía un 3% de retorno por cada factura liberada.
La “Casta” está de fiesta, los vulnerables en la calle
El dato más sensible de la investigación roza el entorno íntimo de la Casa Rosada. La ANDIS depende directamente de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei. Esto sugiere que la estructura de recaudación ilegal no era un “cuentito” de funcionarios aislados, sino un mecanismo para sostener la logística y la propaganda del movimiento libertario.
Mientras el Gobierno se jacta de un superávit fiscal ficticio, la realidad es que ese dinero se le quita a los más débiles. Hoy, la ANDIS es noticia por las coimas y el rock, mientras miles de beneficiarios del programa Incluir Salud denuncian que no reciben sus remedios ni sus tratamientos. Una vez más, la libertad parece ser solo para los que pueden pagar el peaje del 3 por ciento.
Fuente: PLN



